Hoy nos despertamos con una triste noticia: después de una dura lucha contra el cáncer, ha fallecido el periodista Carles Capdevila

El mes de agosto de 2015, Carles Capdevila hizo público que tenía un cáncer y su batalla para combatirlo. Durante su trayectoria como periodista siempre fue fiel a su propósito: acercar la vida cotidiana y emotiva de las personas al periodismo. Trabajó en el diari El 9 Nou, diari Avui, Ctaalunya Ràdio, TV3 y fue el fundador del Diari Ara l’any 2000 y director de este medio de comunicación durante cinco años, hasta que le diagnosticaron el cáncer, que decidió ponerse en un segundo plano para cuidarse él y pasar más horas con su familia.

A AACIC conocimos a Carles al Encuentro de los 15 años de nuestra entidad. Nos encontramos todos en el recinto Flor de Mayo, en medio de Collserola. Los padres y las madres aprendieron riendo con la charla de Carles…

Ser padre, o madre, es vivir en la contradicción. Cuando nuestros hijos son pequeños, estamos todo el tiempo «ale, camina…», y cuando ya caminan, entonces, no paramos de decir: «estate quieto. ¡Siéntate aquí y cállate!».

Me considero un educador amateur, que quiere decir que ama. Amo a mis hijos y por eso quiero educarlos. ¿Cómo? Después de años de hacer de padre, he descubierto que la única teoría que funciona es la de la relatividad. (…) No puedes hacer planes, no hay manera de acertar cómo saldrán, como serán, qué harán. Es imposible. ¡Por suerte! Lo único que puedes hacer es adaptarte y no dejarte atrapar por la gente que, cuando eres padre por primera vez, te dice: «Uy, ahora! Te cambiará la vida, ¿eh?». Está claro que los hijos te cambian la vida. ¿O es que no te lo imaginabas, que te cambiaría?

Educar es difícil. Será tan difícil como queráis, pero no es imposible. Y, si tienes hijos, es obligatorio educarlos, y, además, es el mejor reto del mundo. Tener hijos no es un problema. Eso sí, nos obliga a estar vivos.

Lee la noticia de la conferencia de Carles Capdevila en el 15º Encuentro de AACIC

Lee la noticia de la muerte de Carles Capdevila en el Diari Ara


Carlota espera con mucha ilusión las Aventuras.Cor de verano

Carlota no hace mucho que volvió a ser intervenida. La operación fue un éxito y la recuperación muy rápida. Los médicos le dijeron que podía hacer vida «normal».

«Hacer vida normal» por Carlota significa empezar una vida nueva. Una vida donde ella es capaz de hacer frente a los pequeños retos cotidianos: elegir la ropa, ducharse, peinarse sola… que poco a poco va superando con ilusión y entusiasmo. Una vida donde hacer cosas nuevas como ir de campamentos.

Sus padres no estaban seguros, nunca había dormido fuera de casa. Tenían miedo que su hija se añorara. Esta Semana Santa participó en las Aventuras.Cor donde vivió su primera experiencia de pasar dos noches fuera de casa y compartir una estancia con otros niños y niñas que tienen una cardiopatía congénita como ella.

Ahora espera con mucha ilusión las Aventuras.Cor de verano para volver a compartir unos días juntos con sus nuevos amigos y amigas.


Compartimos experiencias en el Encuentro anual de AACIC CorAvant

A las 10 de la mañana las familias comenzaron a llegar a la casa de colonias Mogent de Llinars del Vallès. Allí, el equipo de AACIC CorAvant ya los estábamos esperando para comenzar con las actividades del Encuentro anual de AACIC CorAvant.

Asamblea anual

A las 10.30 horas, los padres y las madres se reunieron en la Asamblea donde Rosa Armengol y Berta Giménez, gerente y responsable de comunicación de la entidad respectivamente, explicaron el trabajo realizado a partir de la memoria de actividades de 2016, los proyectos que tenemos en marcha desde la entidad y los que están previstos para este 2017. En la Asamblea se aprobó poder empezar a tramitar que AACIC sea una Entidad de Utilidad Pública.

Taller de papiroflexia y espectáculo del clown Pasquale para los niños y niñas

Por la mañana, los niños y niñas participaron en un taller de papiroflexia, donde plegaron un corazón de papel y varios aviones que luego hicieron volar tan lejos como pudieron por los jardines de la casa de colonias. Los más pequeños, mientras tanto, jugaban a construir torres bien altas y robots muy fuertes. Tras coger fuerzas comiendo un plátano, Pasquale Marino, clown-actor y profesor de teatro, les ofreció un espectáculo que les dejó a todos bien cautivados.

Padres y madres conversan con la doctora Sílvia Teodoro

A las 12 del mediodía, después de unas pastas y un poco de café, la Dra. Sílvia Teodoro, cardióloga pediátrica en el Hospital Parc Taulí de Sabadell, se reunió con los padres, las madres y con el equipo técnico de AACIC CorAvant en una mesa redonda para hablar sobre la relación médico-paciente. Tras una pequeña presentación de todos los que estábamos en el encuentro, Àngels Estévez, psicóloga de AACIC CorAvant, inició la conversación con la doctora explicando que ahora con Internet tenemos mucha información a nuestro alcance. Ambas coincidieron en que esta información se debe saber contrastar e interpretar. Las familias comenzaron a decir la suya: había diversidad de opiniones sobre si era bueno o no buscar información por Internet, todo dependía de las experiencias personales que cada una había vivido.

Algunas de las familias coincidían diciendo que creían que no se les había informado suficientemente sobre la patología de su hijo o hija…

«Queremos más información, conocer cuáles son los síntomas, las recomendaciones que debemos tener en cuenta…», comentaba una madre.

«El médico no te conoce, debemos ser proactivos y hacerle ver que lo queremos saber todo. No marchar sin preguntar, preguntar y preguntar», decía un padre.

La doctora comentó que hay muchos diagnósticos y que los médicos no saben hasta donde deben informar:

«Mucha información tampoco es buena, porque no sabes si pasará. A veces no informamos de todo para que la patología puede evolucionar de muchas maneras y siempre puede haber imprevistos».

Gemma Solsona, psicóloga de AACIC CorAvant, animó a los padres y madres a ser capaces de poder pedir al médico todo lo que queremos saber ante la sensación de falta de información para poder estar más tranquilos.

Algunos de los padres y madres presentes pidieron a la doctora cuando era el mejor momento para explicar a sus hijos e hijas que tenían una cardiopatía congénita…

«Cuando tienes que explicarlo es cuando ellos lo piden. Con 8 – 10 años es cuando lo empiezan a pedir a la familia. Siempre depende, sin embargo, de la madurez de cada niño, pero normalmente es en la adolescencia cuando en las revisiones los médicos ya nos dirigimos al niño, ya que es él quien debe hacerse responsable de su cardiopatía», explicaba la doctora.

Ante esta afirmación, Rosana Moyano, psicóloga de AACIC CorAvant, comentó que después de una de estas visitas sería un buen momento para iniciar en casa una conversación padres – hijo.

«Siempre le he explicado a mi manera qué es lo que le hacían los médicos: una foto en el corazón», explica una madre.

«El médico le hizo un dibujo y le explicó qué es lo que le podía pasar antes y después de la operación (…) Él siempre ha sido muy consciente de lo que tenía, para nosotros es importante que lo sepa para no hacer sobreesfuerzos», comentaban unos padres.

«Si los padres asumimos la patología de nuestro hijo con positivismo, él lo recibirá de la misma manera. Tenemos que intentar llevarlo bien para que el niño también lo lleve bien», decía una madre.

Actividad asistida con perros de la mano de Conectadogs

Después de comer y de la tertulia de los padres y madres, pequeños y grandes participamos en una actividad asistida con perros dirigida por Conectadogs para fomentar los valores de la empatía, el trabajo en equipo, la superación de obstáculos, la confianza …

Laura, Félix, Albert, Aroa y Laura nos presentaron los perros: Lu, Luka, Sock y Suerte y su historia, mientras padres, madres, niños y niñas podían ir acariciando.

Los más pequeños aprendieron como dar premios y acariciar a Luka, el más pequeño, y se pudieron llevar a casa un buen recuerdo: una huella de Luka en una placa de arcilla.

Los niños y niñas más grandes hicieron una actividad junto con sus padres: tenían que recorrer un circuito y liberar a los perros. Para recorrer el circuito, sin embargo, el padre o madre llevaba los ojos tapados y su hijo o hija es quien lo tenía que guiar. En medio del recorrido, tenían que superar una prueba y conseguir la llave para liberar al perro y, a continuación, era el niño o niña que iba con los ojos tapados y su padre o madre lo guiaba hasta el final.

Todos los que participan en la actividad pudieron llevarse una fotografía de recuerdo y una huella del perro con quien habían hecho la actividad en una placa de arcilla.


El sentido del voluntariado

Hay una imagen, que, cuando se acerca Navidad se repite año tras año: un grupo de jóvenes de 1º de Bachillerato ilusionado que, trabajando en equipo, organiza una campaña de recogida de juguetes. Las envuelven, hacen inventario y las clasifican, para poder repartirlas después a todos los niños y niñas que se encuentran ingresados en la unidad maternoinfantil de la Vall d’Hebron.

Uno de ellos se transforma en Santa Claus, el resto en pajes. Salimos con el reto de repartir un poco de ilusión y pegar la alegría de la Navidad. Detrás de cada puerta que abrimos hay una historia distinta, pero sin duda hay un denominador común cada vez que salimos de las habitaciones: abrazos, besos, risas, gritos, miradas agradecidas, emocionadas y de una complicidad inmensa entre los niños, sus familias y nosotros…

Salimos de la escuela para repartir alegría y compartir la magia de la Navidad y volvemos con un REGALO inmenso, la satisfacción que lo que hacemos hace felices a otros.

Este es el verdadero sentido del voluntariado, saber que con tu tiempo puedes regalar un rato de compañía a un abuelo de la residencia; puedes acompañar y ayudar en el proceso de aprendizaje a los niños y niñas que van al Centro Abierto Don Bosco o el refuerzo de la parroquia de Crist Rei; puedes colaborar con las voluntarias del Rebost Solidari y preparar los más de 800 lotes de comida que se reparten mensualmente a las familias del Arxiprestat de Sant Andreu; puedes encomendar al gusto por la lectura de aquellos niños y niñas de 4º de Primaria que participan del proyecto LECXIT y convertirte en su padrino lector para todo un curso, intentando que su lectura comprensiva mejore; puedes liderar un taller de móviles y de informática para facilitar que los abuelos y las abuelas del Casal de la Gent Gran Meridiana puedan hacer un buen uso de ellos… puedes simplemente transformar tu entorno ofreciendo a ti mismo y tu tiempo.

Hace más de 10 años que el Aprendizaje y Servicio (ApS) impregna el Proyecto Social de la escuela. Como pedagogía activa y contextualizada en el entorno más cercano, el ApS nos ha permitido dar sentido a lo que aprenden los jóvenes por qué lo tienen que poner al servicio de la comunidad.

A lo largo de todos estos años acompañando jóvenes me he dado cuenta de que, para ellos, ser voluntarios ha significado un crecimiento personal, han ganado en responsabilidad, compromiso, autoestima, seguridad en sí mismos, capacidad para hablar en público, liderazgo…

Han sido capaces de trabajar y hacer equipo con otros y, incluso, algunos de ellos han redescubierto su vocación profesional: pienso en Diana, una ex alumna que, a raíz de su experiencia al refuerzo educativo de Crist Rei, estudió educación social y hoy, después de ocho años, continúa acompañando este proyecto y además trabaja como educadora social en varios centros educativos.

Hace 20 años, en un campo de trabajo en Copiapó, una pequeña localidad en el desierto de Atacama Chileno, recibimos, en señal de agradecimiento, un tapiz pintado con un corazón acompañado de una frase: «la solidaridad es la ternura entre los pueblos». Cuánta razón que esconde esta frase: ser voluntario es empatizar, ponerte en la realidad del otro y tratar de hacer algo con sencillez, ternura, estimación, para mejorar su realidad. En palabras de Gloria Fuertes: «el premio de un voluntario es que pasa a ser un artista… porque ha hecho una obra de arte con sus horas libres.»


A Cesc le gusta mucho la propuesta Aventuras.Cor

Cesc tiene una historia médica compleja. Hasta los 5 años no pudieron empezar a hacerle la reconstrucción del corazón. Su familia y los médicos del hospital la vivieron como un milagro. Con 7 años comenzó a hacer vida normal y fue la primera vez que vino a los campamentos de AACIC CorAvant.

En su pueblo no conocía a nadie que tuviera una cardiopatía congénita y algunas veces se ha sentido como «un bicho raro». Es por eso que le gusta mucho venir a nuestros campamentos y compartir unos días de ocio y diversión con otros niños y niñas que pasan por una situación similar a la suya y lo pueden entender.

Ahora tiene 9 años y este es el segundo año que viene a los campamentos de AACIC CorAvant. Cuando este año le explicamos la propuesta Aventuras.Cor la recibió con gran entusiasmo y nos dijo que estaba muy contento de poder ver tres veces al año sus amigos y amigas.

 

**Esta historia está basada en hechos reales, sin embargo, el nombre del protagonista y los detalles de la historia son ficticios para respetar el derecho a la intimidad de nuestros socios y socias.


“Creo que fue una etapa muy importante, en la que aprendí a equivocarme, a caer, a volverme a levantar, a no rendirme nunca”

¿Crees que podrías delimitar los años que duró tu adolescencia?

Bueno, científicamente la adolescencia es un período de desarrollo biológico, psicológico, sexual y social; es decir, es la etapa entre los 10 – 19 años. Según mi interpretación sería la época en la que mi cuerpo comenzó a desarrollar los caracteres sexuales y la capacidad de reproducción y en la que empecé a madurar y a asumir más responsabilidades, es decir, a «hacer cosas de grandes» .

Si fuera así… yo tuve una adolescencia muy larga. No, es una broma. Pero sí es verdad que desarrollé partes de mí (que según las fuentes científicas debería haber desarrollado en la adolescencia) mucho antes: por ser una niña con cardiopatía tuve que asumir responsabilidades que no habría asumido tan pronto si no hubiera sido cardiópata; con otras palabras… tuve que «madurar» antes que la mayoría. Pero no sólo me pasa a mí, probablemente pasa a todos aquellos niños y niñas que en su infancia tienen que enfrentarse a una enfermedad compleja o muy compleja.

¿Qué es lo que más te gustó?

Pues, poder disfrutarla como cualquier adolescente. Sí que es verdad, que como ya he dicho, la madurez y las relaciones sociales con los adultos eran diferentes a las que seguramente tienen el resto de adolescentes; pero eso no me impidió ser una adolescente más.

¿Qué aprendiste?

Uf… pregunta difícil. Creo que para mí fue una etapa muy importante, en la que aprendí a equivocarme una y otra vez, a caer, a volverme a levantar, a no rendirme nunca. Seguramente ya lo había aprendido en muchos aspectos de mi vida durante la infancia, ya que me he enfrentado a una cardiopatía; pero en la adolescencia, cuando ya tenía mi enfermedad controlada, aprendí a hacerlo en el terreno personal.

¿Crees que por el hecho de tener una cardiopatía congénita la viviste diferente al resto de tus amigos?

No, en lo que se refiere en lo personal no. No me sentí ni me he sentido diferente para tener una cardiopatía congénita. Es verdad que tienes que ir a visitas médicas a menudo, pasas por cosas que tus amigos desconocen (intervenciones, pruebas diagnósticas, etc.) y tienes algunas responsabilidades que ellos no tienen; pero si fuera por eso… todo el mundo tiene sus cosas: uno es asmático, el otro celíaco, el otro quizás tiene problemas de crecimiento, etc. Si muchos de ellos no se sentían diferentes, ¿por qué debería haberlo sentido yo?

Además, tengo unos padres y una familia increíbles que siempre me han apoyado en lo que he decidido, me han dado libertad y me permitieron disfrutar de la adolescencia como cualquier otro adolescente. Sé que tengo una cardiopatía, soy consciente y para ellos, que fuera y sea consciente de mis actos en el contexto de mi cardiopatía es importante.

Tú que hace poco que la has pasado, ¿piensas que socialmente está sobrevalorada? ¿Mito o realidad?

Probablemente, sí. Bueno, todavía no sé qué es la edad adulta en el sentido de las responsabilidades que esta etapa implica como pagar facturas, preocuparse por los hijos, etc .; pero para mí la época más buena de la vida es la que estoy viviendo ahora.

La adolescencia es una época muy bonita, libre de preocupaciones y en la que el problema más grande que puedes tener es saber si le gustas al mismo chico que te gusta a ti; pero no creo que sea de las mejores. Creo que es porque empiezas a ser adulto, pero no lo acabas de ser. Por ejemplo, eres adulto para empezar a hacer la tuya, pero no suficientemente adulto como para que tu madre no te haga un interrogatorio de cómo, cuándo, dónde, con quién y hasta qué hora serás fuera. He, he, he, he. No, de verdad, es una época maravillosa de la que se ha de disfrutar cada segundo, pero creo que no acabas de ser consciente de lo que te rodea, ni de quién eres.

Y, para terminar, ¿nos puedes explicar un hecho relevante que te marcara aquellos años?

Creo que uno de los hechos más relevantes que me marcó y que me sigue marcando hoy en día fue descubrir que quería dedicarme a la medicina. Para mí significó encontrarme, encontrar el sentido de por qué estoy aquí. Fue un punto de inflexión en mi vida que me llegó a la adolescencia, y que supuso poner todas las fuerzas que tenía y tengo en los estudios. También fue uno de esos aprendizajes de los que hablaba antes: tropezarme, caer, no rendirme y luchar, luchar mucho. Y finalmente, después de un largo recorrido durante mi adolescencia y después de este periodo, hoy estoy donde quiero estar, estudiando medicina y esforzándome cada día para conseguir lo que me propuse siendo muy joven. Así que creo que los aprendizajes se producen durante toda la vida, aunque los más importantes son los que suceden en la adolescencia; o en mi caso fue así.

 


 

Si tienes un problema en el corazón de nacimiento, tienes algún hijo/hija, hermano/hermana o algún otro familiar cercano a ti que tiene una cardiopatía congénita, tienes 16 años o más y estás interesado en formar parte de nuestra comunidad: ¡hazte socio de AACIC!

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«Tenemos que buscar más tiempo para dedicarnos a nosotros mismos»

El miércoles 17 de mayo tuvo lugar el primer ciberencuentro para jóvenes de 18 a 30 años con cardiopatía congénita.

Después de hacer una ronda de presentación de los dos chicos y dos chicas que participaron y de Mireia Salvador y Gemma Solsona de AACIC como dinamizadoras de este espacio, los jóvenes fueron orientando el encuentro hacia los temas que más les interesaban.

La aceptación de la cardiopatía, tener un pensamiento positivo ante la situación que les toca vivir, el miedo a la intervención quirúrgica y al ir al médico, la importancia del apoyo de la familia, la pareja y los amigos como pilares fundamentales, la autoestima y la confianza, como cuidarse el día a día y el buscar el ritmo de cada uno o de cada una, fueron algunos de los temas que tratamos durante el encuentro virtual.

Algunas reflexiones de los chicos y chicas fueron:

«Debemos escuchar más nuestro cuerpo».

«Tenemos que hacernos pequeños regalos a nosotros mismos».

«Tenemos que buscar más tiempo para dedicarnos a nosotros mismos».

Esta ha sido una prueba piloto que desde AACIC CorAvant hemos puesto en marcha tras el éxito conseguido con el espacio de padres y madres online que finalizará con el encuentro del próximo miércoles 7 de junio a las 8 de la tarde. A partir de aquí, analizaremos los resultados y valoraremos junto con cada uno de los y las participantes como debe seguir este espacio.

¡Te invitamos a participar en la cibertrobada para jóvenes del 7 de junio!

Si estás interesado en participar en el segundo encuentro virtual para jóvenes y quieres aportar tu granito de arena para empezar a construir un espacio para chicos y chicas con cardiopatía congénita, contacta con Gemma Solsona, llamando al 685 274405 o enviando un correo electrónico a infogirona@aacic.org.


Participamos en la Asamblea anual de Cardioalianza y en un taller para trabajar la relación médico-paciente

El miércoles 17 de mayo tuvo lugar la Asamblea General en la sede de Menudos Corazones y contó con la asistencia y participación de las 14 entidades que ya formamos parte de Cardioalianza, de entre las que se encuentra la AACIC.

Al día siguiente se realizó un taller de desarrollo dirigido a pacientes y familias con el objetivo de trabajar conjuntamente en el desarrollo de un material específico dirigido a mejorar la comunicación profesional médico-paciente. De la mano de AACIC, en este taller participaron Carmen Hellín y Susana, una madre de una niña con cardiopatía congénita.

Cardioalianza es la asociación que integra a todas las organizaciones de pacientes cardiovasculares de España con el objetivo de sumar voces y extender su representatividad para mejorar la calidad de vida y el bienestar de las personas con enfermedades de corazón. AACIC es miembro desde 30 de mayo de 2016.

Conoce más sobre Cardioalianza

carme hellin i susana


Taller de relajación y color terapia en el Espacio de padres y madres de Tarragona

El miércoles 17 de mayo, los padres, las madres, los niños y niñas que participaron en el espacio de Tarragona trabajaron técnicas de relajación.

Relajarse es muy importante, y más aún dentro de la sociedad en la que vivimos. Vamos todo el día arriba y abajo y es necesario parar unos minutos al día y regalarnos un rato para reparar nuestro organismo y escuchar nuestro cuerpo.

Después de relajarnos, confeccionamos un mural de colores donde cada uno y cada una de los y las participantes explicó sus emociones. En el mural predominaban el color verde, el azul, el lila, el naranja y pinceladas de amarillo.

Cada color nos aporta una energía o relajación diferente. El azul, el lila y el verde nos aportan tranquilidad, mientras que el naranja y el amarillo nos aportan más energía y fuerza.

En estos talleres colaboraron alumnos de Trabajo Social de la Universitat Rovira i Virigili.

Los espacios de padres y madres son espacios de encuentro, de relaciones entre personas que comparten vivencias similares, para fortalecer vínculos entre sí, intercambiar experiencias, opiniones, preocupaciones… Estos espacios nos ayudan a encontrar en los otros un espejo en el que reflejarnos, saber escuchar, expresar que nos preocupa o cómo nos hemos fortalecido para salir adelante ante alguna situación dificultosa, aprender de los demás …

Si estáis interesados en participar en los espacios de padres y madres de Tarragona, podéis contactar con Àngels Estévez llamando al 661 255 717 o enviando un correo electrónico a infotarragona@aacic.org. El lugar donde nos encontramos es el Mas Pintat de Reus (c. del Abad Escarré, 11).


Martina tenía mucho miedo de ir de colonias…

Martina tenía mucho miedo de ir de campamentos. Ella está acostumbrada a dormir junto a su madre porque tiene mucho miedo de la oscuridad. Un día nos vinieron a ver las dos y les explicamos que en los campamentos de AACIC CorAvant hay un búho* que siempre duerme con la puerta abierta y tiene una lámpara en marcha por si los niños y niñas tienen alguna pesadilla y se despiertan a media noche.

Este año, Martina hizo de tripas corazón y decidió apuntarse a las Aventuras.cor de Semana Santa.

La primera noche fuera de casa se despertó un par de veces para ir a ver al búho. Pero la segunda noche, al ver que no pasaba nada aunque la habitación estuviera oscura, la durmió toda entera rodeada de sus amigos y amigas.

Pasó unos días excepcionales en medio de la naturaleza, conoció otros niños y niñas que tenían una cardiopatía congénita como ella y disfrutó de su compañía y la de los monitores y monitoras.

Ahora quiere volver a ver a sus amigos y amigas y ya se ha apuntado a las Aventuras.cor de Verano.

 

*El búho es un monitor que está al acecho durante toda la estancia que los niños y niñas pasan fuera de su casa por si pasa cualquier cosa.

 

**Esta historia está basada en hechos reales, sin embargo, el nombre del protagonista y los detalles de la historia son ficticios para respetar el derecho a la intimidad de nuestros socios y socias.


Sara Caelles habla de las cardiopatías congénitas y de AACIC en Lleida TV

El lunes 8 de mayo, Sara Caelles estuvo invitada al Programa Cafeïna de Lleida TV y habló de su cardiopatía congénita y de AACIC.

«A pesar de mis limitaciones puedo progresar y vivir como continuar mi vida. He sido muy terca y me he dicho: quiero llegar a ser fotógrafa, y poco a poco lo he conseguido».

Durante la entrevista, Sara explica que con 10 años tenía que explicar a sus profesores qué es lo que tenía y ella misma no sabía qué es lo que le pasaba.

«Con el tiempo quise saber qué tengo porque lo necesito y porqué no se conoce».

Sara está muy contenta de formar parte de AACIC:

«Necesitas alguien que te apoye, que haya vivido alguna situación similar a la tuya. Gracias a AACIC tuve contacto con otras personas con cardiopatía congénita (…) Es importante asociarse, así se puede llegar a comprender qué tienes y también ayudar a otras personas que están pasando por situaciones similares».

Puedes ver la entrevista aquí:


«De la adolescencia he aprendido a saber lo que quiero y a ser más abierta con la gente. También he aprendido a ser independiente y construir mis ideales»

¿Crees que podrías delimitar los años que duró tu adolescencia?

Bf, es una pregunta complicada de responder. Hasta ahora no me había puesto a pensar si mi adolescencia había terminado. No sé muy bien cuando empezó pero, más o menos, creo que sería cuando hacía segundo de ESO. Y ahora que me he planteado si ha terminado y cuando… diría que terminó a finales de segundo de bachillerato o a principios del verano pasado.

¿Qué es lo que más te gustó?

Lo que más me ha gustado ha sido poder estudiar, pero también tener tiempo para salir con los amigos, para estar sola, para viajar y hacer las cosas que me gustan.

¿Qué aprendiste?

He aprendido a saber lo que quiero y a ser más abierta con la gente. También he aprendido a ser independiente y construir mis ideales.

¿Crees que por el hecho de tener una cardiopatía congénita la viviste diferente al resto de tus amigos?

Algo diferente sí. Me he tenido que tomar las cosas con más calma. Por ejemplo, mis amigas han trabajado cada verano desde los 16 años y yo en cambio no he trabajado cabeza. Los trabajos de verano en la costa son de trabajar muchas horas y yo no puedo aguantar este ritmo, me canso antes que la gente sana. También lo he notado en que yo no podía salir cada fin de semana o dormir poco. Necesito dormir mis horas para poder tirar durante el día.

Tú que hace poco que la has pasado, ¿piensas que socialmente está sobrevalorada? ¿Mito o realidad?

Sí, sí, pienso que está sobrevalorada. Los adolescentes en general no somos o son tan malos como algunos adultos piensan.

Desde mi punto de vista durante la adolescencia se intenta descubrir qué quieres ser en la vida, qué quieres hacer, y para saberlo debes conocer lo que te rodea haciendo algunas «locuras» a veces.

Lo que los adultos no pueden pretender es que se pase de ser un niño o una niña a ser un adulto responsable con las cosas claras de un día para otro. Primero debe poder experimentar, pensar y salir de casa.

Y para terminar, ¿nos puedes explicar un hecho relevante que te marcara aquellos años?

El momento en el que decidí finalmente que quería estudiar una carrera en la universidad. Estuve un tiempo pensando si tomarme un año sabático e irme a otro país a hacer de au-pair o quedarme, y estudiar inglés y buscar trabajo. Al final, sin embargo, un día decidí que continuaría estudiando. No sabía muy bien qué carrera concretamente, pero sí que quería estudiar un grado relacionado con la salud de la gente. Y ahora estoy aquí, en Lleida, en la otra punta de Cataluña estudiando Nutrición Humana y Dietética.

 


 

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