«Hemos tenido mucha suerte de tener un hermano como Marçal, ya que nos ha enseñado muchas cosas»

Cuando mi madre se quedó embarazada le costó un poco aceptarlo, ya que tenía dos niñas y se le hacía una montaña ser familia numerosa y poder trabajar.

Cuando ella y mi padre empezaban a estar un poco contentos de volver a ser padres, un día que les tocaba ir al ginecólogo a hacerse una ecografía dejaron que mi hermana y yo les acompañaramos para poder ver a nuestro hermano. Una vez dentro la consulta y a punto de verlo dentro del vientre de mi madre, uno de los ginecólogos nos dijo que nos fuéramos sin dar demasiadas explicaciones y se quedaron más de dos horas con mi madre.

Los médicos habían detectado que tenía una malformación en el corazón y tenían que hacerle un montón de pruebas para detectar de qué se trataba. Lo que debía ser un día feliz terminó siendo un día de mucha angustia, miedo y desconocimiento.

A partir de entonces a mi madre le hacían un montón de pruebas, siempre estaba al médico y nosotros en casa de mis abuelos. En las pruebas salió que mi hermano sufría una alteración cromosómica llamada 22q11, o síndrome de Giorge o velocardiofacial. Era una enfermedad minoritaria.

Toda la familia estaba en estado de shock y desconocimiento, todos menos mi madre que ya sabía de qué se trataba, ya que ella es pedagoga, terapeuta o maestra de educación especial y trabaja con personas con problemas.

Una vez supieron el diagnóstico enviaron mi madre a la consulta del genetista. Me cuenta que entraron en una sala llena de parejas embarazadas y la enfermera las iba llamando. Entraban más o menos bien y salían muy mal (llorando y algunas madres las tenían que sacar entre dos personas). Cuando le tocó el turno a mis padres la genetista les recomendó abortar y ellos pidieron una última ecografía para ver la cara del niño.

El nacimiento de Marçal

El Marçal nació en la clínica Dexeus el 1 de noviembre de 2003 a las 11 de la mañana, pero, a pesar de estar bien en ese momento, una ambulancia se lo llevó rápidamente a Sant Joan de Déu. Mi madre no pudo verlo, pero mi padre y mis abuelos lo conocieron en el pasillo cuando se lo llevaban. Era un niño guapísimo con los ojos azules y rubio igual que yo.

Lo ingresaron en recién nacidos y mi madre estuvo ingresada en la Dexeus durante 6 días. Mi padre le hizo unas fotos al niño para que ella lo pudiera conocer.

La estancia en la Dexeus sin Marçal fue difícil, ya que mis padres estaban con otros padres que tenían su hijo y ellos no lo tenían. Cuando les dieron el alta, fueron directamente a Sant Joan de Déu a ver a Marçal. Fue un día muy feliz: el niño estaba bien, pero sólo podían entrar a verlo tres horas al día.

Un día, mi hermana y yo fuimos con mis padres a conocer a Marçal y teníamos una hora para poder entrar en una sala llena de máquinas. Íbamos tapadas por todas partes: llevábamos una bata, unos guantes y una mascarilla en la cara. Había máquinas por todas partes y cables y un ruido horrible, ya que todo silbaba. Cuando nos estábamos preparando empezaron a venir médicos. De repente mi padre vino y sin explicarnos mucho que pasaba nos volvió a llevar a casa. A mi madre no la vimos. Marçal había tenido una perforación en el intestino. Estuvo muchas horas en el quirófano, muchísimas horas de incertidumbre y de espera, hasta que el médico salió a dar buenas noticias a mis padres.

Diez horas más tarde, sin embargo, empeoró y lo tuvieron que volver a operar. En ese momento, mi madre estaba en estado de shock y decidió que escribiría un diario para ocupar las horas.

Un héroe en el hospital

Marçal ya era un héroe en el hospital. Había estado muchas horas en el quirófano. Los médicos nos explicaron que la operación había ido bien.

Poco después lo volvieron a operar del corazón. Esta operación ya estaba programada y era una pequeña reparación hasta que el niño fuera un poco más grande y ganara peso.

Mi hermano se convirtió en el protagonista de toda la unidad de recién nacidos: venían todos los médicos y las enfermeras a verlo, era un niño muy querido por sus ganas de vivir. Estaba todo lleno de cables y llevaba muchas máquinas enchufadas, pero aún así era el único que llevaba pipa y tenía juguetes a su alrededor. También era el único que iba vestido.

Llegó diciembre y las fiestas de Navidad. Mis padres las pasaron con su segunda familia del hospital, ya que con el personal médico y las otras familias se crea un vínculo especial. Durante estas fiestas, tuvimos un susto con Marçal y tuvieron que intubarlo y pasarlo a cuidados intensivos. Por suerte, se recuperó.

La llegada a casa

A finales de febrero, Marçal llegaba a casa. ¡Mi hermana y yo estábamos muy contentas! Estábamos toda la familia juntos. No fue fácil. El niño tenía que estar solo y aislado en una habitación donde nosotros no podíamos entrar y si queríamos verlo, nos teníamos que poner mascarilla, guantes y lavarnos muy bien. Papá seguía trabajando, pero mamá hacía de enfermera de Marçal. Tuvimos la suerte de contar también con la ayuda de mis abuelos.

La pequeña operación de corazón que le habían hecho a Marçal comenzó a fallar cuando tenía 8 meses. Tenía un color extraño, como azulado, ya no estaba tan contento y no comía mucho. Necesitaba una reparación completa. Mi madre y él volvieron a ingresar a Sant Joan de Déu. Estuvieron durante un mes esperando el mejor momento para operarlo. Todo fue bien. Después de toda esta historia tan complicada, que era como una película de miedo, estuvimos un poco más tranquilos.

Marçal empieza la escuela

Debido a las operaciones y que era de finales de año y prematuro, Marçal empezó la guardería un año más tarde. Fue un niño muy querido y feliz con sus compañeros. Mi madre tenía muchísimo miedo a todo y sobre todo a las enfermedades y virus de los otros niños, pero Marçal fue el único que no se puso enfermo en todo el año.

Su maestra lo hizo todo muy fácil. Tenía mucha experiencia, pero era la primera vez que trataba un caso así.

En el ámbito escolar estaba muy bien atendido. Mi madre y la directora del EAP le consiguieron muchas ayudas. También nos ayudó mucho AACIC. Marçal también tenía una veladora, una persona del CREDA, una logopeda privada que se desplazaba a la escuela y también la maestra de educación especial que estaba con él muchas más horas de las que le tocaban.

El aprendizaje de Marçal era más lento que el de los otros alumnos, pero iba avanzando y sus compañeros y compañeras le ayudaban mucho. En la escuela le hicieron un plan individualizado para que aprendiera a su ritmo sin desanimarse ni angustiarse.

Este año Marçal ha empezado primero de la ESO. Mi madre tenía muy claro el instituto que quería para él: un lugar pequeño, una escuela inclusiva donde no utilizan libros sino ordenadores, donde la enseñanza es diferente de los otros institutos, ya que los alumnos se implican activamente en su proceso de aprendizaje.

Además de la escuela, mi hermano canta en una coral y toca la batería en la escuela de música. Los profesores aceptaron adaptarle un poco la actividad.

La cardiopatía congénita de Marçal

La cardiopatía congénita que tiene Marçal no es de las más graves, pero si de las más fastidiosas. Cada dos años le tienen que operar del corazón. Tiene la arteria pulmonar corta y no le crece y por eso la tienen que ir alargando cada vez que él va creciendo.

Ahora tiene 12 años y empieza a hacer el cambio hacia la adolescencia. Su cuerpo está cambiando y creciendo. Periódicamente tiene visita a varios especialistas que lo van controlando.

Sin embargo, hemos tenido mucha suerte de tener un hermano como Marçal, ya que nos ha enseñado muchas cosas.

 

Mariona


«La misión de la entidad es que todos los que tengan una necesidad relacionada con las cardiopatías congénitas puedan tener una respuesta»

El jueves 5 de octubre, Gemma Solsona, psicóloga y responsable de AACIC CorAvant en Girona, fue la invitada al magazine radiofónico «Ens patina l’embrague» de radio Salt, que cada jueves emite la Fundación Drissa, entidad sin ánimo de lucro que trabaja para la mejora de la calidad de vida de las personas que sufren enfermedades mentales.

Durante la primera parte de la entrevista, Gemma explicó que «siempre había tenido claro que sería psicóloga, pero no tenía claro el ámbito (…) lo que sí quería era poder ayudar a las personas».

La historia del nacimiento de AACIC y de la Fundación CorAvant, la misión y los valores de la entidad, los síntomas de alerta, la importancia de la exploración, los espacios de encuentro y el proyecto Aventuras.Cor fueron algunos de los temas que trataron.

«Un día sin sol es un día de tranquilidad, de bienestar, un día agradable, donde no tienes miedo, aunque es difícil».

Esta fue la respuesta que Gemma hizo a la primera pregunta de la segunda parte de la entrevista, parte que estaba más enfocada a conocer más personalmente quién es ella.

¿Sabías que Gemma es una amante de los puzzles? ¿Prefiere la pizza con o sin piña? ¿Se considera una persona racional o emocional? ¿Cuál es el color que predomina dentro de su armario?

Descubre estas y otras curiosidades en la entrevista del magazine «Ens patina l’embrague».

Escucha la entrevista de Gemma Solsona a «Nos patina el embrague»


3 de octubre: Parada General

Queremos manifestar nuestro rechazo y total disconformidad contra la violencia y los ataques policiales del 1 de octubre, hechos que vulneran los derechos humanos fundamentales, la democracia, la convivencia, el diálogo y la libertad de expresión.

 

AACIC CorAvant
2 de octubre del 2017


Más de 5.400 personas viven la 23ª Gran Fiesta del Corazón

«El corazón es el motor del cuerpo y lo hemos de escuchar bien para saber cómo funciona. Cada persona es diferente y cada uno es experto en sí mismo». Así es como empezaba el test que las más de 1.700 personas que subieron en el Parque de Atracciones Tibidabo con la entrada solidaria y las más de 3.500 personas que estaban en el parque y se acercaron a nuestros stands a ver que celebrábamos, recibieron. En total 5.486 personas vivieron el sábado la 23ª Gran Fiesta del Corazón.

El día comenzó muy soleado. Los Retumbatú Batukada de Santa Coloma de Gramenet, los bastones de Santa Coloma, acompañados de los grallers de Santa Coloma y el grupo de gigantes y cabezudos de Santa Coloma con sus grallers y nuestra gigantona Corelia fueron los encargados de amenizar la apertura del Parque. Este año tampoco faltaron los payasos voluntarios de hospital de AACIC que lograron sacar más de una sonrisa a pequeños y grandes.

Poco después de las 11, comenzó la representación de la historia del Aladdin. Los niños, niñas, chicos y chicas de las Escuelas de Danza Mònica Escribà nos volvieron a sorprender y emocionar con un bonito espectáculo.

A continuación, Jaume Comas, actor y patrón de la Fundación CorAvant, dio paso al acto central de la Gran Fiesta del Corazón donde explicó a todo el público asistente el porqué de la Gran Fiesta e hizo énfasis en el corazón solidario que todos tenían: un corazón rojo que rinde homenaje a todos los niños, niñas y jóvenes que están hospitalizados y los que nos han dejado durante el último año. Este Corazón, por la parte de atrás, contiene el test «Escucha tu Corazón, escucha tu Cuerpo», un juego para ir detectando los estados por los que pasa el corazón y el cuerpo a medida que la persona vive las atracciones. Comas explicó también que los niños y niñas que han nacido con una cardiopatía son expertos en el corazón: aprenden desde pequeños a escucharse el corazón y el cuerpo para saber lo que necesitan en cada momento. Saben que tomar conciencia de cómo les funciona el corazón y qué repercusiones pueden tener sobre el cuerpo es un primer paso para estar atento a cualquier cambio en su estado de salud. Ellos no pueden prevenir su cardiopatía, pero sí pueden prevenir muchas de las repercusiones de su patología. Y esta atención les permitirá vivir mejor.

A continuación, el momento más solemne de la Gran Fiesta: después del redoble de tambores de los Retumbatú Batukada, la Plaça dels Somnis del Parque de Atracciones se llenó de Corazones: pequeños y grandes levantaron el Corazón solidario gritando «Aixequem els nostres cors»! La emoción y la solidaridad inundó toda la Plaza.

Talleres para toda la familia

Durante la mañana, todos aquellos niños y niñas que lo quisieron, junto con sus padres y madres, pudieron confeccionar un abanico con Anna Lajarin de Activijoc. ¡Los había de todos los colores! ¡Cada uno y cada una se lo hacía a su gusto!

Y también pudieron hacer un dibujo para un niño o niña que está en el hospital en el taller de AACIC. Todos estos dibujos los entregaremos a los niños y niñas que están en el Hospital Materno-Infantil Vall d’Hebron de Barcelona.

Sorteo solidario

Este año recuperamos el sorteo solidario con 4 premios que gustaron mucho a pequeños y grandes: dos cestas con productos de la tierra y dos packs del grupo Oques Grasses. El sorteo se realizó a las 6 de la tarde. A pesar de la lluvia, los más valientes se acercaron al Punto de Encuentro a ver el sorteo, pero no pudimos hacer la entrega de todos los premios. Los ganadores y ganadoras de los Premios ya han ido contactando con nosotros para hacerles la entrega.

Concurso fotográfico

Durante el día de la Fiesta todas las personas que asistieron pudieron participar en el 4º concurso de fotografía «Y tú, cómo vives la Gran Fiesta?» Etiquetando sus imágenes de la Fiesta con #granfestadelcor La fotografía más votada será la ganadora y se llevará una entrada doble para la 24ª Gran Fiesta del Corazón. ¡El miércoles anunciaremos cuál es la ganadora!

Galería de fotos


Los niños, niñas y jóvenes con cardiopatía congénita, expertos en el corazón

Los niños y niñas que han nacido con una cardiopatía son expertos en el corazón. Ellos no han podido prevenirla pero, escuchándose bien pueden adelantarse a las repercusiones de esta patología. Tomar conciencia de cómo funciona el corazón y qué repercusiones puede tener sobre el cuerpo es el primer paso para la prevención.

El sábado 30 de septiembre en el Parque de Atracciones Tibidabo se celebra, un año más, la Gran Fiesta del Corazón. Bajo el lema «Escucha tu corazón, escucha tu cuerpo» propone a pequeños y grandes aprender, de una forma lúdica, como escuchar el corazón y prestar atención a los efectos que este funcionamiento tiene sobre el cuerpo. Cada corazón y cada cuerpo son diferentes y cada uno debe ser el experto en sí mismo.

Eventos como la 23ª Gran Fiesta del Corazón se celebran para mostrar que realidades que pueden parecer muy lejanas pueden ser fuente de aprendizaje personal y familiar.

El corazón solidario, protagonista de la Gran Fiesta del Corazón

Este año recuperamos el momento más solemne de la fiesta: después del redoble de tambores de la Batukada, todo el mundo levantará el corazón solidario como homenaje a todos los niños, niñas y jóvenes que han muerto durante el año y los que están hospitalizados.

La cara: un corazón de color rojo.

El dorso: «escucha tu corazón, escucha tu cuerpo», un test lúdico que pequeños y mayores que participan en la Gran Fiesta del Corazón hagan antes y después de subir a las atracciones.


Feliz Día Mundial del Corazón

La Federación Mundial del Corazón, con el apoyo de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), ha designado el 29 de septiembre como el Día Mundial del Corazón.

Este año el lema es «Comparte tu poder» y se anima a toda la ciudadanía a explicar cómo cuida su corazón para llevar una vida cardiosaludable: ¡alimenta, mueve y ama tu corazón!

El 29 de septiembre de 2000 fue el primer año que se celebró en todo el mundo y de forma coordinada con todos los países con el objetivo de dar a conocer masivamente las enfermedades cardiovasculares, su prevención, su control y su tratamiento.

Celebra con nosotros el Día Mundial del Corazón

El sábado 30 de septiembre ven en el Parque de Atracciones Tibidabo y súmate a la 23ª Gran Fiesta del Corazón en apoyo a los niños, niñas y jóvenes con problemas de corazón de nacimiento.

Conoce todo lo que te espera en la Gran Fiesta del Corazón


4º concurso fotográfico: «Y tú, ¿cómo vives la Gran Fiesta?»

Todas las personas que asistan este sábado en la Gran Fiesta del Corazón podrán participar, un año más, en el concurso de fotografía «Y tú, ¿cómo vives la Gran Fiesta?»

¿Cómo participar?

  • Sube fotos de la Gran Fiesta en tu perfil de Facebook, Twitter o Instagram.
  • Etiqueta las fotografías con #granfestadelcor

Ganador/a del concurso

La fotografía ganadora será la que consiga más me gusta y se llevará una entrada doble para la 24ª Gran Fiesta del Corazón.

Photocall

Además, habrá un espacio de photocall de la Gran Fiesta del Corazón donde todo el que quiera se podrá hacer una fotografía dentro de nuestro marco y éstas se publicarán en un álbum de Facebook de AACIC CorAvant.


Aladdin en la Gran Fiesta del Corazón

Seguro que todos sabéis quién son Aladdin, la princesa Jasmine, Abú, el genio de la lámpara y el malvado Yafar.

En esta 23ª edición de la Gran Fiesta del Corazón, 30 niños, niñas, chicos y chicas de les Escoles de Dansa Mònica Escribà de diferentes disciplinas de danza: Danza-Jazz, Danza Clásica, Danza Oriental… representarán la historia del aladdin.

Conoce más sobre las Escoles de Dansa Mònica Escribà


En el sorteo solidario de la Gran Fiesta del Corazón también habrá pastelitos de chocolate de Peralta Pastissers

Peralta Pastissers es una pastelería de Tortosa de toda la vida que elaboran pastas típicas de las Terres de l’Ebre. Son amigos de la Familia Salvador Lluesma, socios de AACIC.

Cuando la familia Salvador Lluesma les comentaron que en la Gran Fiesta del Corazón haríamos dos cestas solidarias quisieron colaborar sin pensarlo dos veces y nos han regalado pastelitos de chocolate.

Visita la página de Facebook de Peralta Pastissers


Horta Guinardó, Acció Cívica de la Generalitat de Catalunya, Ajuntament de Badalona y otros ayuntamientos catalanes difunden la Gran Fiesta del Corazón

El equipo del distrito Horta Guinardó de la ciudad de Barcelona produjeron 500 carteles de la Gran Fiesta del Corazón y los distribuyeron por las federaciones de comerciantes del distrito: Cor Horta i Mercat, Eix Maragall y Tres Turons.

Acció Cívica de la Generalitat de Catalunya ha difundido el material de la Gran Fiesta a 64 oficinas de bienestar social y familia, 37 centros cívicos y 7 ludotecas.

Y Ajuntament de Badalona y otros ayuntamientos catalanes colaboran, un año más, en la difusión de los carteles y flyers de la Gran Fiesta.


Sorteo de Aceite de oliva Castell d’Or en la Gran Fiesta del Corazón

La familia Salvador Lluesma, socios de AACIC, conocen a la familia que se encarga de esta cooperativa y les comentaron de participar en la 23ª Gran Fiesta del Corazón por los niños, niñas y jóvenes con cardiopatía congénita. La cooperativa aceptó enseguida y nos ha regalado cuatro botellas de aceite para sortear en la Gran Fiesta.

¡Muchas gracias de todo corazón!

Conoce más acerca de la cooperativa Castell d’Or


«Nada ni nadie me va a parar»

Me llamo Oscar Rodríguez, tengo 21 años y vivo en Sants-Montjuïc, Barcelona. Soy estudiante de Maestro de Educación Física y Psicología, y me dedico al mundo del ocio desde los 18 años. Me han operado dos veces de una cardiopatía congénita en el Hospital Vall d’Hebron.

Todo empieza un 5 de enero del año 1996, cuando a las ocho menos cuarto de la mañana nací en la Clínica del Remei después de haber disfrutado de una buena noche previa a la noche de Reyes en el vientre de mi madre. Lo que no sabía mi familia era que su hijo nacería con cianosis generalizada (labios y dedos de color lila-azul entre otros) y soplo cardíaco. Sospecha que se confirmaría en las siguientes horas: Cardiopatía congénita; estenosis valvular pulmonar, hipoplasia tricúspide, hipertrofia VD, etc.

Me trasladaron directamente al Hospital Vall d’Hebron con mi abuelo y mi padre en ambulancia (mi madre se tuvo que quedar en el hospital ya que todo era muy reciente).
Aún me explican cómo se sentía mi hermano que tenía 3 años, el cual estaba impaciente por conocer su esperado «regalo de Reyes»; pero habría que esperar unas semanas más.
Al cabo de 5 días me operaron mediante una valvulotomia y apareció aquella marca que nunca más me separaría de ella, la cicatriz en el pecho. Tengo que reconocer que me gusta muchísimo, ya que es parte de mi identidad y verla cada día es un incentivo motivacional de seguir adelante luchando por lo que quiero.

Una vez explicada la primera operación cuando tenía cinco días de vida, hay que decir que me siento afortunado de haber podido hacer de todo durante toda mi vida, siempre teniendo en cuenta no realizar sobreesfuerzos. He jugado al fútbol durante más de 15 años, he ido de vacaciones, he hecho Educación Física en la escuela, he ido de ruta y de colonias, parques de atracciones, etc. Eso sí, cada año haciendo la revisión al cardiólogo para saber cómo me encontraba, hasta que llegó el día que me confirmaron que me habían de volver a operar a los 21 años.

Ya sabía que algún día me tenían que volver a operar para ponerme una válvula biológica, ya que vivir como había vivido hasta entonces, a la larga no era bueno; pero hasta que no te lo confirman no te lo acabas de creer. Lo ves muy lejano. Pero finalmente llega el día y te invade el miedo.

Después de meses de espera con pruebas arriba y abajo, llegó el 21 de Junio ​​del 2017. De repente me encuentro dentro del quirófano, donde el anestesista me pregunta cómo me encuentro. Lo siguiente que recuerdo es ver entrar a mi madre 13 horas más tarde en la UCI. Con ella, el Dr. Sureda me comenta que la operación ha ido muy bien; han podido sustituir la válvula pulmonar por bioprótesis, me han «arreglado» la válvula tricúspide con un anillo y han cerrado el FOP (pequeño agujero).

La primera semana después de la operación fue la parte más dura. Tuve «suerte» ya que a las 24 horas me bajaron a planta donde el ambiente es otro y puedes estar más tiempo con la familia y amigos.

Durante estos primeros días la sensación era indescriptible; no tienes fuerza, no tienes hambre, tienes sueño pero no duermes, estás conectado a mil y un cables, todo duele y molesta, etc. Sin embargo, qué privilegio tuve con los trabajadores y compañeros de planta; al fin y al cabo, era como estar de colonias. Que si ahora pastilla, ahora toca «paseíto», soplar bolas, «cotilleos», visitas, desayunos, comidas, cenas, hora de la ducha, pruebas y pruebas, más pastillas, etc. Un cotidiano perfecto, ¡no se les escapa ni una!

Al cabo de una semana ya volví a casa, donde poco a poco me he ido recuperando del dolor. Es difícil no frustrarse durante los primeros meses, ya que la sensación que tienes es estar atrapado dentro del cuerpo de una persona anciana. Sin embargo, cada día encuentras una mejora que te anima a seguir, hasta que llega el día en que puedes empezar a hacer vida normal.

A día 20 de septiembre, tres meses después de la segunda operación, sólo me quedan 10 días de tomar Sintrom (para diluir la sangre y evitar una trombosis), lo que significa que se acaban los controles semanales. Tocará seguir con las revisiones anuales a la Dra. Pijuán (cardióloga) y cuando vuelva a tocar, encarar la siguiente operación cuando la válvula que tengo ahora ya empiece a fallar (al ser biológica «caduca» y hay que ir cambiando los 10-15 años).

Finalmente, no me cansaré de agradecer el apoyo de toda la gente que me ha ayudado siempre y no se ha separado nunca de mi lado. Es una lucha que no se puede entregar solo, y he tenido suerte de tener gente imprescindible luchando conmigo. Gracias auxiliares, enfermeros y enfermeras, médicos y médicas, entrenadores, maestros y profesores/as, compañeros de habitación y planta, aquellos/as que seguís luchando, compañeros/as de clase y de fútbol, ​​monitores/as, amigos y amigas considerados familia, tíos y tías, primos y primas, abuela, mama, papa, Marc y Andrea.

Nada ni nadie me va a parar.

 

Oscar