¿Qué ha hecho la Xarxa dels Drets de la Infància (XDI) hasta ahora?

Antecedentes desde el 2007 hasta el 2010

Entidades de infancia preguntan apoyo en el Ayuntamiento para organizar una fiesta el Día Internacional de los Derechos de los Niños del 20 de noviembre, en el parque de la Ciutadella. Se van sumando entidades y cada una organiza unos talleres sobre los derechos de los niños.

1ª fase constitución formal: 2011 al 2016

La Xarxa dels Drets de la Infància se crea a propuesta del Acord Ciutadà per una Barcelona Inclusiva. Nombre inicial Red de los Derechos de los Niños. Se crea el logo, los objetivos y el reglamento interno de funcionamiento, el web y primeras comisiones de la XDI (denuncia, comunicación y organización de la fiesta día Infancia).

Se inician las sesiones de ApS Aprendizaje Servicios sobre Derechos Niños con chicos y chicas del Instituto Cuatro Lados. Se elabora el 1º Manifiesto en defensa de la escuela pública.

Reunión de constitución de la XDI (2011)
Reunión de constitución de la XDI (2011)

 

2ª fase replanteamiento del 2017- 2020

Se inicia un trabajo interno de reflexión alrededor de la participación de los niños. Entidades de la XDI se forman en participación de los niños modelo Change Factory y niños de las entidades de la XDI participan a la jornada InfantLab centrada en la participación de los niños: los niños piden que la participación sea fácil, útil y divertida. El Departamento de Promoción de la infancia subvenciona proyectos de Aprendizaje Servicio de las entidades de la XDI (ComViure de prevención de la violencia entre iguales y Cápsulas de radio sobre los derechos niños). El ApS del IES Cuatro Lados se presenta a la jornada de Ciudades Educadoras y a 18.ª Conferencia Observatorio Internacional de Democracia Participativa OIDP.

Se encarga al grupo musical Xiula la creación de una canción sobre el derecho a la participación de los niños PartyCipem que se crea con aportaciones de niños y se graba videoclip con niños de entidades de la XDI.

Se inicia la recogida de firmas para conseguir una plaza que tuviera el nombre dels Drets dels Infants. El 2019 se celebra con una fiesta que nomenclador acepta el nombre de «plaça dels Drets dels Infants» en una plaza en el barrio de Trinitat Vella de Sant Andreu.

Representantes de la XDI y del Ajuntament en la plaça dels Drets dels Infants
Representantes de la XDI y del Ajuntament en la plaça dels Drets dels Infants

Se elabora un Manifiesto centrado en la reflexión sobre las primeras medidas que se tomaron en la época de la covid que no respetaron los derechos de los niños. Se inicia una colaboración con el Departament d’Educació para llevar a cabo el proyecto de RCS investigación, creación, servicio sobre los derechos de los niños a diferentes IES hasta el 2025 que el programa del Departamento de Educación se replantea. Petición al Comitè dels Drets dels Infants que hagan inclusivo en castellano «derechos del niño» sin respuesta hasta ahora.

3ª fase madurez, apoderamiento y «grupo de presión o de influencia» 2021 hasta ahora

La XDI recibe la medalla de honor de la ciudad por su defensa de los Drets dels Infants (por el manifiesto 2020). Se celebra el 10º cumpleaños de la XDI con dos jornadas en línea sobre el Derecho a un medio ambiente saludable por los niños: una se dirige a niños de primaria y otra a adolescentes de IES. Se encarga a Lucrecia la canción És el moment creada a partir de un proceso participativo de los niños de entidades de la XDI.

Medalla de Honor de Barcelona a la XDI (2021)
Medalla de Honor de Barcelona a la XDI (2021)

Cambio de nombre más inclusivo: Xarxa dels Drets de la Infància.

Nuevo logo de la XDI (2023)
Nuevo logo de la XDI (2023)

 

Se elaboran las cartas del juego Drets Infants en catalán y en castellano para recoger aportaciones de los niños.

Se elabora el Manifiesto prevención violencias sexuales a la infancia y se presenta a una jornada.

Se elabora el Manifiesto prevención y el abordaje del suicidio en la infancia y la adolescencia y se presenta a una jornada.

Se eleva al Comitè dels Drets dels infants un informe sombra sobre la violencia entre iguales.

Se realiza una adaptación por los niños que se presenta al grupo Altaveu de los niños en respuesta a las propuestas de la Agenda dels Infants.

Se inicia una petición de apoyo para preguntar al Comitè dels Drets dels Infants una Observación General sobre la violencia entre iguales.

La XDI en la Declaració Institucional 20N del 2025 del Ajuntament que incorpora la adhesión de Barcelona a la petición de Observación General sobre la violencia entre iguales de la XDI
La XDI en la Declaració Institucional 20N del 2025 del Ajuntament que incorpora la adhesión de Barcelona a la petición de Observación General sobre la violencia entre iguales de la XDI

Una comisión de la XDI se constituye como grupo asesor de infancia del Síndic de Barcelona en materia de infancia sin la representante municipal.

Reunión de la XDI con el Síndic de Barcelona (2025)
Reunión de la XDI con el Síndic de Barcelona (2025)

Durante estos 15 años la XDI ha hecho aportaciones en el Plan de Infancia del Ayuntamiento, y a diferentes planes, estrategias y medidas de Gobierno (Plana Vivienda, Estrategia de la Soledad, Estrategia pobreza infantil, Estrategia de Inclusión, etc.). La XDI cada vez está más valorada y tenida en cuenta (como la petición de la creación de un consejo de niños que hizo la XDI a una reunión con el alcalde el 2025 y que se llevará a cabo el 2026).

Reunión de la XDI con el alcalde (2025)
Reunión de la XDI con el alcalde (2025)

Próximos pasos de la XDI

La XDI empieza una nueva etapa más autónoma, sin la figura municipal de coordinación durante un tiempo.

Así mismo, la XDI sigue con un enfoque firme en la defensa de los Derechos de la Infancia, con la voluntad de analizar los temas de actualidad que vulneran los derechos de los niños y las niñas, y ponerlos de manifiesto.

La próxima audiencia de la XDI con el Presidente del Parlamento para presentarle la petición de una Observación General sobre la violencia entre iguales, bien seguro ayudará a seguir recogiendo adhesiones por esta petición.

 

Anna Montolio
Departament de Promoció de la Infància, Direcció de Serveis d’Infància, Joventut i Persones Grans


«Estoy para hacer que las cuatro paredes del hospital desaparezcan en el momento que yo entro»

¿Qué te movió a hacer de voluntaria payasa en el hospital?

Empecé haciendo cursos de payaso, pero sentía que mi payasa era bastante inocente y muy orientada a los niños y las niñas. Además, de pequeña, viví una experiencia personal que me hizo pensar que me habría gustado tener a alguien que me acompañara en aquel momento. Todo esto me hizo dar cuenta que lo que quería era ayudar a los niños y las niñas, hacerles sonreír, especialmente aquellos que se encuentran en situaciones difíciles y con pocos estímulos de alegría.

¿Nos podrías explicar cómo es un día haciendo de voluntaria en el hospital?

Nos encontramos con las compañeras al vestíbulo una media hora antes de entrar en las habitaciones. Es un momento importante para prepararnos: primero vamos a pedir las claves del vestuario, después bajamos con el ascensor y allá nos cambiamos, cada cual a su ritmo. Yo voy algo más lenta, así que me tomo mi tiempo: el vestido, los zapatos… Una vez nos hemos transformado con nuestros personajes, vamos a enfermería o buscamos los responsables de planta para avisarles que estamos allí. Les preguntamos si hay alguna habitación donde no podamos entrar o si hay alguna celebración especial, como puede ser un cumpleaños.

Antes de entrar en las habitaciones, hacemos un momento de conexión con nosotros, tal como nos enseñó Pasquale Marino, nuestro formador de clown, para conectar con la energía del momento y con lo que está a punto de pasar.

Después, empezamos a entrar en las habitaciones. Yo, normalmente, no me preparo nada, porque no sabes qué te encontrarás en aquella habitación. Llamamos a la puerta, pedimos permiso, nos desinfectamos las manos con gel hidroalcohólico y observamos. A partir de aquí, todo es improvisación y escucha.

Recuerdo especialmente una situación con un niño de unos 11 o 12 años muy enfadado con su madre. Con mi compañero empezamos una dinámica de energía amorosa. Al principio, el niño no quería enviarla a la madre, pero, poco a poco, jugando e insistiendo desde el humor, conseguimos que se abriera un poco.

También hay veces que nos dicen que no quieren que entremos. Y esto también lo respetamos. Pero, incluso en la salida, intentamos jugar: pedimos ayuda para encontrar la puerta, nos despedimos de una manera divertida… siempre buscamos la complicidad.

Con esto lo que quiero decir es que te puedes encontrar con cualquier situación y yo estoy para hacer que las cuatro paredes del hospital desaparezcan en el momento que yo entro.

Lo más importante es escuchar y observar. Cualquier detalle de la habitación te puede dar pistas para conectar con el niño. Y, entre habitación y habitación, hacemos pequeñas pausas para respirar y cuidarnos, porque cada experiencia es diferente.

También tenemos en cuenta qué arquetipo payaso adoptamos: el Cara Blanca, que es el que lo sabe todo y manda un poco; o Augusto o Subaugusto, el adolescente o niño pequeño que intenta hacer las cosas, pero no le acaban de salir. Jugar con estos roles nos ayuda a crear dinámicas más ricas con los compañeros y compañeras.

Háblanos un poco de tu payasa…

Mi payasa se llama Mandarineta. Cuando entro en las habitaciones y me presento, explico que me gusta jugar con las hormigas. Pero también soy Enxaneta del Univers Margarita del Florit. Pero este último, los más pequeños no lo acaban de entender y lo que hago es adaptar el relato. Cuando hago de Enxaneta, me gusta jugar con la idea que vengo de incógnito, porque la capa que llevo es de Mandarineta y les digo que Enxaneta le ha cogido la bata, pero que antes de hacerlo le ha pedido permiso y ella ha accedido.

Siempre intento usar un lenguaje respetuoso y educativo. Y continúo formándome para tener más recursos: por ejemplo, ahora estoy haciendo un curso de ukelele.

¿Cómo os reciben los niños y las niñas y sus familias?

Hay reacciones diversas. Algunas familias se sorprenden cuando entramos, otras lo esperan con ilusión. Pero pequeños y grandes lo agradecen mucho. La dinámica que hacemos no es solo para los niños y las niñas, también es para las familias. Cuando entramos en la habitación, es cómo si abriéramos una ventana: entra aire fresco, cambia el ambiente. Y, durante un rato, pueden desconectar de la situación que están viviendo.

Recuerdo una niña que un día me preguntó mi nombre real. Cuando se lo dije, me respondió: «te quiero Natàlia». Es muy bonito y especial porque das, pero también recibes muchísimo.

¿Cuál crees que es el perfil que tiene que tener un voluntario payaso o voluntaria payasa de hospital?

Antes que nada, hay que tener una base: haber hecho algún curso de payaso y una formación específica como la que hacemos con Pasquale. Esto es lo mínimo. A partir de aquí, es esencial ser una persona respetuosa, con sensibilidad y capacidad de escucha.

8 pinceladas. Completa la frase

  1. Una de las cosas que ahora tiene más valor para mí, pero que hace unos años no me parecía importante es… la sencillez.
  2. Me considero una persona… del renacimiento, porque me gusta tocar muchas teclas: ahora haré el curso de ukelele, escribo, soy payasa, pinto, hago meditación…
  3. No me considero una persona… que se conforma con lo que se ve a simple vista, sino que intento ver la segunda o tercera capa, porque dentro de una persona hay muchas historias y, si te quedas con lo que veus a simple vista, solo ves la fachada.
  4. Me divierte extraordinariamente… observar las reacciones y como interactúan mis dos gatas.
  5. Algunas personas se extrañan que haga de voluntaria, y yo les digo… que es una experiencia increíble, que lo prueben, porque te da mucho amor.
  6. La última vez que reí de gusto fue… hace poco, con mi pareja.
  7. El día que tengo un rato para mí, me entretengo… leyendo libros espirituales, escuchando música de Xavier Rudd o de Malte Morten, o meditando.
  8. Recomendaría la experiencia de dedicar una parte del tiempo libre a hacer de voluntario porque… la vida no es solo recibir, también es dar. Y ser voluntaria es dar.

Fotografía y psicología: dos miradas que la Marina une en su día a día

Finalmente, encontró en la psicología el espacio donde encajaban mejor todos sus intereses.

A partir de aquí, empezó su camino hacia la especialización en psicología clínica de adultos. A tercero de carrera, hizo una estancia Erasmus de seis meses en Oslo (Noruega) y centró su trabajo final de grado en la psicología social, con una investigación sobre el feminicidio.

Al terminar la carrera, vivió un momento de incertidumbre y decidió regalarse un año sabático. Aprovechó para viajar y formarse en diferentes ámbitos, como la violencia sexual o la escritura terapéutica. Después de este periodo, hizo un máster iberoamericano de terapia sistémica, un enfoque que no solo ve la persona de manera aislada, sino que tiene en cuenta su entorno y sus relaciones, y como todo esto influye en ella. Su idea era hacer las prácticas en Chile, pero la pandemia se lo impidió y las tuvo que hacer en formato virtual. Años más tarde, tuvo la oportunidad de viajar a Chile y conocer a su profesor.

Su primera experiencia profesional fue en una entidad donde hacía terapia familiar. Más adelante, inició su propio camino atendiendo pacientes, hasta que sintió la necesidad de encontrar un trabajo más estable. Fue entonces cuando llegó a la Fundación CorAvant: “La oferta me pareció muy alentadora. Era un acompañamiento muy específico y me llamó la atención. Era un ámbito nuevo para mí y tenía ganas de explorar cómo podía aplicar mis conocimientos.”

Ahora que ya hace un tiempo que trabaja en la Fundación, cuenta que le gusta mucho trabajar con niños y niñas, a pesar de que se siente especialmente cómoda con los adultos, con quienes puede profundizar en aspectos como la preparación para una intervención quirúrgica o el impacto del diagnóstico y todos los temas que puedan surgir:

“Me gusta mucho acompañar y ayudar a calmar este primer impacto. Y también que la persona pueda descubrir, a través de mi acompañamiento, los recursos y las capacidades que ya tiene. Quizás son herramientas que ya había utilizado en otros momentos de la vida, por ejemplo, cuando era más pequeña, y que ahora puede recuperar.”

Para Marina, una de las partes más valiosas de su trabajo es ver el proceso de transformación de las personas: “Es muy bonito e inspirador ver el progreso. Personas que llegan muy hundidas, que no encuentran sentido a su vida, y que, poco a poco, lo van recuperando. También me gusta mucho hacerlas reconectar con aquello que les hacía sentir bien antes: sus aficiones, sus intereses… y trabajar a partir de aquí.”

Y fuera del trabajo, ¿dónde la podemos encontrar?

“Me encanta el arte en general: leer, escribir, hacer fotografías, ir a exposiciones, al cine o al teatro… todo lo que tenga que ver con la creatividad. Pero sí que es verdad que lo que más me gusta es la fotografía y siempre he estado muy vinculada a ella.”

Esta pasión le viene de casa. Su madre es fotógrafa y, cuando ella y su hermana eran pequeñas, siempre llevaba encima la cámara analógica y les hacía muchas fotos y videos: “¡Tenemos material para hacer películas!”.

Con los años, Marina ha ido profesionalizado este interés, combinándolo con su formación en psicología a través de diferentes cursos de fotografía. Durante la pandemia, inició un proyecto muy personal, fotografiando las curas que, junto con su abuela, hacían a su abuelo, que sufría demencia. Este trabajo dio lugar al foto libro Algo que me queda, un proyecto sobre el envejecimiento y todo aquello que no se muestra en los álbumes familiares: “Para mí es un homenaje a mi abuelo.”

Pero este no es el primer proyecto que Marina hace relacionando su pasión por la fotografía con la psicología. En el trabajo final del máster en terapia sistémica, investigó como los terapeutas familiares utilizan las fotografías del álbum familiar como herramienta para trabajar el trauma, las relaciones y las ausencias.

Pero no solo le apasiona la fotografía, también le gusta recorrer tiendas de ropa y objetos de segunda mano y viajar para descubrir nuevas culturas con su gastronomía, música, creencias, vestimenta: “Los viajes que he hecho más lejos han sido a Chile, Colombia y Nueva York; y algunos los he hecho sola. El primero fue cuando tenía 22 o 23 años en Nueva York. Y, después, también viajé sola en Fuerteventura, buscando un poco de calma después de estar en la gran ciudad.”

Curiosa e inquieta por naturaleza, continúa formándose constantemente:

“Actualmente, estoy haciendo un curso vivencial centrado en la parte más corporal. Siempre he trabajado mucho desde la palabra y la parte más mental y sentía que me faltaba esta otra dimensión.”

Además, también forma parte del colectivo Fotoeduterapia, que une fotografía, educación y terapia. Allá participan profesionales que son psicólogos y fotógrafos y desarrollan formaciones en fotografía terapéutica: “El año pasado yo era alumna del curso y este año formo parte del equipo docente, dinamizando grupos y trabajando aspectos como la identidad a través de la imagen.”

A Marina, la curiosidad, la sensibilidad y las ganas de entender las personas le acompañan en todos los ámbitos de su vida. Su trayectoria refuerza nuestro compromiso de continuar ofreciendo un apoyo próximo y de calidad a las personas que tienen una cardiopatía y a sus familias.


«En el hospital he redescubierto el juego. Es una oportunidad que me da la vida y la vivo como una gratificación»

¿Qué te movió a hacer de voluntaria?

Cuando me prejubilé, sentí que necesitaba hacer algo con sentido social. Mi trabajo había sido muy técnico y me apetecía hacer algo más próxima y emocional.

Un compañero me explicó que él hacía de payaso en el hospital. Me pareció muy bonito, pero yo no me veía haciendolo. Entonces me comentó que también había gente voluntaria, y así fue como empecé a informarme. Fui al Hospital Vall d’Hebron y me hablaron de la Asociación de Cardiopatías Congénitas (AACIC). Os llamé, os dije que quería ser voluntaria, me hicisteis una entrevista… ¡y ya hace 8 años! Empecé en 2018, a pesar de que hubo una pequeña interrupción durante la pandemia.

¿Nos podrías explicar cómo es un día haciendo de voluntaria en el hospital?

AACIC ya dispone de material y de diferentes talleres pensados para hacer con los niños y las niñas. El objetivo es entretenerlos y hacerles más agradable la estancia en el hospital.

Si pueden venir a la sala, es ideal porque socializan y pueden jugar tres o cuatro niños juntos. Pero, si no pueden salir de la habitación porque están conectados a aparatos o tienen movilidad reducida, somos las voluntarias quienes vamos y les ofrecemos juegos o actividades que pueden hacer solos o con la familia.

A pesar de que cada día tenemos un taller previsto, en realidad, trabajamos mucho «ala carta», porque nunca sabemos qué nos encontraremos. Nos adaptamos a la edad del niño, a su estado de ánimo, al tipo de juguete que quiere… Lo que queremos es que pasen un buen rato y se olviden por unos momentos que están en el hospital.

Con los adolescentes es algo más difícil, porque, a menudo, no tienen mucho interés, pero también intentamos conectar: les ofrecemos puzles de mil piezas, ajedrez o actividades con sus acompañantes. E, incluso, bromeo diciéndoles ¡si quieren volver a la guardería a hacer un dibujo y convertirse en artistas!

Y una cosa que hacemos siempre es presentarnos como voluntarias de la Asociación de Cardiopatías Congénitas, explicando que estamos allí para hacerles más agradable la estancia en el hospital.

¿Cuáles son los talleres que más gustan?

Hay dos talleres que siempre triunfan, sobre todo con las niñas: hacer pulseras y crear decoraciones para la habitación, como carteles para la puerta con su nombre o con lo que quieran, y entonces los decoran con estrellas, dibujos… Les encanta personalizar su espacio. También gusta mucho pintar mandalas.

Y, después, según la época del año, adaptamos las actividades a las tradiciones: Sant Jordi, Carnestoltes, Pascua, Navidad, la Castanyada…

¿Qué es lo que sientes cuando vas a hacer el voluntariado?

Aprendo mucho. En la vida adulta todos tenemos historias complicadas, pero cuando llegas allá… desconectas.

Los niños y las niñas, además de ser muy agradecidos y simpáticos, tienen una frescura especial y dicen las cosas tal como las sienten. Es como si, por un rato, te convirtieras en una persona más libre. Puedes jugar, reír…

En mi caso, tiene un significado muy especial. Soy la mayor de siete hermanos y, de pequeña, no pude jugar mucho, siempre tenía deberes. Y ahora, en el hospital, he redescubierto el juego. Es una oportunidad que me da la vida y la vivo como una gratificación.

¿Cómo crees que beneficia este acompañamiento a los niños y niñas ingresados?

Tanto los niños y niñas como sus familias nos reciben muy bien y nos lo agradecen mucho.

Hay días, pero, que ningún juego les encaja y, entonces, les digo: «Imagínate que fuera maga, qué me pedirías para entretenerte?». A veces me piden cosas que no tengo en aquel momento, pero quizás otro día sí que se las puedo llevar.

También tenemos algunos regalos que tiene AACIC para momentos más delicados, como cuando un niño está más triste, lleva muchos días ingresado o le dan el alta después de un largo periodo en el hospital.

¿Cuál crees que es el perfil de un voluntario o voluntaria de hospital?

Básicamente, lo tienes que sentir. Tienes que tener ganas de dedicar una parte de tu tiempo a los demás. Desde la Asociación ya nos formáis, pero creo que no se tiene que hacer voluntariado solo porque tienes mucho tiempo libre, ni para cubrir la soledad, ni porque tienes tu vida resuelta. Tiene que nacer una motivación real dentro de ti.

8 pinceladas. Completa la frase

  1. Una de las cosas que ahora tiene más valor para mí, pero que hace unos años no me parecía importante es… jugar con niños.
  2. Me considero una persona… básicamente conciliadora y empática. Cuando me relaciono tengo en cuenta el otro. Lo escucho y si tengo que interactuar, lo tengo presente.
  3. No me considero una persona… complicada, ni pesimista, ni solitaria. Intento disfrutar de todo.
  4. Me divierte extraordinariamente… reír.
  5. Algunas personas se extrañan que haga de voluntaria, y yo les digo… que ha sido un gran descubrimiento y una gran aportación para mi vida.
  6. La última vez que reí de gusto fue… con niños que se inventaban historias: cuanto más reía yo, más exageraban, y los otros se añadían. Fue de las risas más grandes que recuerdo.
  7. El día que tengo un rato para mí, me entretengo… decorando. Me gusta mucho la decoración, sobre todo con flores.
  8. Recomendaría la experiencia de dedicar una parte del tiempo libre a hacer de voluntaria… para disfrutar de la vida y descubrir experiencias que, hasta que no las vivos, no sabes el valor que tienen.

Gracias, AACIC

Hace un tiempo, Carme decidió continuar vinculada con la entidad desde otra perspectiva. Deja la presidencia, pero no su compromiso. Sabemos que siempre estará, con su mirada atenta y su mano extendida, a punto para sumar.

Hoy asumo su relevo con respeto, responsabilidad y mucha ilusión. Lo hago con la voluntad de continuar el camino que ella ha ayudado a trazar y con el deseo de seguir sumando junto a un equipo extraordinario que hace posible que AACIC sea mucho más que una asociación: sea una red, una familia, un refugio.

En mi caso, no soy yo quien tiene una cardiopatía congénita, sino mi hijo, que ahora tiene 19 años. Recuerdo perfectamente el día en que nació y el momento en que los médicos nos comunicaron el diagnóstico. Éramos padres primerizos, llenos de sueños y también de miedos, y aquella noticia nos trastornó profundamente. Nos sentíamos pequeños ante una realidad inmensa.

Por suerte, pronto encontramos la AACIC. Y allí descubrimos algo que va más allá del acompañamiento: encontramos comprensión, orientación, escucha y calidez. Encontramos personas que entendían lo que estábamos viviendo y que nos ayudaban a poner nombre a las emociones, a los miedos y a las dudas. Desde aquel momento, nunca nos hemos sentido solos.

La vida de un niño, niña, adolescente o joven con una cardiopatía comporta situaciones que, a menudo, les diferencian del resto: visitas médicas constantes, intervenciones quirúrgicas, incertidumbres que aparecen cuando menos te lo esperas. Y, como padres, aunque hacemos todo lo posible para proteger y acompañar a nuestros hijos, a menudo nos faltan herramientas, información y, sobre todo, apoyo emocional.

En estos momentos, saber que solo hay que hacer una llamada a la AACIC y que al otro lado habrá alguien que te entiende, que te escucha y que te acompaña, lo cambia todo.

Por eso, hoy solo puedo decir: gracias. Gracias para estar, para sostener, para orientar y para dar esperanza. Es un honor formar parte de este proyecto y continuar trabajando para que ninguna familia se sienta sola ante una cardiopatía congénita.

 

 

Beatriz Cárdaba
Presidenta de la Asociación de Cardiopatías Congénitas (AACIC)