Hace un tiempo, Carme decidió continuar vinculada con la entidad desde otra perspectiva. Deja la presidencia, pero no su compromiso. Sabemos que siempre estará, con su mirada atenta y su mano extendida, a punto para sumar.
Hoy asumo su relevo con respeto, responsabilidad y mucha ilusión. Lo hago con la voluntad de continuar el camino que ella ha ayudado a trazar y con el deseo de seguir sumando junto a un equipo extraordinario que hace posible que AACIC sea mucho más que una asociación: sea una red, una familia, un refugio.
En mi caso, no soy yo quien tiene una cardiopatía congénita, sino mi hijo, que ahora tiene 19 años. Recuerdo perfectamente el día en que nació y el momento en que los médicos nos comunicaron el diagnóstico. Éramos padres primerizos, llenos de sueños y también de miedos, y aquella noticia nos trastornó profundamente. Nos sentíamos pequeños ante una realidad inmensa.
Por suerte, pronto encontramos la AACIC. Y allí descubrimos algo que va más allá del acompañamiento: encontramos comprensión, orientación, escucha y calidez. Encontramos personas que entendían lo que estábamos viviendo y que nos ayudaban a poner nombre a las emociones, a los miedos y a las dudas. Desde aquel momento, nunca nos hemos sentido solos.
La vida de un niño, niña, adolescente o joven con una cardiopatía comporta situaciones que, a menudo, les diferencian del resto: visitas médicas constantes, intervenciones quirúrgicas, incertidumbres que aparecen cuando menos te lo esperas. Y, como padres, aunque hacemos todo lo posible para proteger y acompañar a nuestros hijos, a menudo nos faltan herramientas, información y, sobre todo, apoyo emocional.
En estos momentos, saber que solo hay que hacer una llamada a la AACIC y que al otro lado habrá alguien que te entiende, que te escucha y que te acompaña, lo cambia todo.
Por eso, hoy solo puedo decir: gracias. Gracias para estar, para sostener, para orientar y para dar esperanza. Es un honor formar parte de este proyecto y continuar trabajando para que ninguna familia se sienta sola ante una cardiopatía congénita.
Beatriz Cárdaba
Presidenta de la Asociación de Cardiopatías Congénitas (AACIC)