Editorial

Mari Carmen Jordán

«En el hospital he redescubierto el juego. Es una oportunidad que me da la vida y la vivo como una gratificación»

Mari Carmen Jordán, voluntaria de hospital de la Asociación de Cardiopatías Congénitas (AACIC)

¿Qué te movió a hacer de voluntaria?

Cuando me prejubilé, sentí que necesitaba hacer algo con sentido social. Mi trabajo había sido muy técnico y me apetecía hacer algo más próxima y emocional.

Un compañero me explicó que él hacía de payaso en el hospital. Me pareció muy bonito, pero yo no me veía haciendolo. Entonces me comentó que también había gente voluntaria, y así fue como empecé a informarme. Fui al Hospital Vall d’Hebron y me hablaron de la Asociación de Cardiopatías Congénitas (AACIC). Os llamé, os dije que quería ser voluntaria, me hicisteis una entrevista… ¡y ya hace 8 años! Empecé en 2018, a pesar de que hubo una pequeña interrupción durante la pandemia.

¿Nos podrías explicar cómo es un día haciendo de voluntaria en el hospital?

AACIC ya dispone de material y de diferentes talleres pensados para hacer con los niños y las niñas. El objetivo es entretenerlos y hacerles más agradable la estancia en el hospital.

Si pueden venir a la sala, es ideal porque socializan y pueden jugar tres o cuatro niños juntos. Pero, si no pueden salir de la habitación porque están conectados a aparatos o tienen movilidad reducida, somos las voluntarias quienes vamos y les ofrecemos juegos o actividades que pueden hacer solos o con la familia.

A pesar de que cada día tenemos un taller previsto, en realidad, trabajamos mucho «ala carta», porque nunca sabemos qué nos encontraremos. Nos adaptamos a la edad del niño, a su estado de ánimo, al tipo de juguete que quiere… Lo que queremos es que pasen un buen rato y se olviden por unos momentos que están en el hospital.

Con los adolescentes es algo más difícil, porque, a menudo, no tienen mucho interés, pero también intentamos conectar: les ofrecemos puzles de mil piezas, ajedrez o actividades con sus acompañantes. E, incluso, bromeo diciéndoles ¡si quieren volver a la guardería a hacer un dibujo y convertirse en artistas!

Y una cosa que hacemos siempre es presentarnos como voluntarias de la Asociación de Cardiopatías Congénitas, explicando que estamos allí para hacerles más agradable la estancia en el hospital.

¿Cuáles son los talleres que más gustan?

Hay dos talleres que siempre triunfan, sobre todo con las niñas: hacer pulseras y crear decoraciones para la habitación, como carteles para la puerta con su nombre o con lo que quieran, y entonces los decoran con estrellas, dibujos… Les encanta personalizar su espacio. También gusta mucho pintar mandalas.

Y, después, según la época del año, adaptamos las actividades a las tradiciones: Sant Jordi, Carnestoltes, Pascua, Navidad, la Castanyada…

¿Qué es lo que sientes cuando vas a hacer el voluntariado?

Aprendo mucho. En la vida adulta todos tenemos historias complicadas, pero cuando llegas allá… desconectas.

Los niños y las niñas, además de ser muy agradecidos y simpáticos, tienen una frescura especial y dicen las cosas tal como las sienten. Es como si, por un rato, te convirtieras en una persona más libre. Puedes jugar, reír…

En mi caso, tiene un significado muy especial. Soy la mayor de siete hermanos y, de pequeña, no pude jugar mucho, siempre tenía deberes. Y ahora, en el hospital, he redescubierto el juego. Es una oportunidad que me da la vida y la vivo como una gratificación.

¿Cómo crees que beneficia este acompañamiento a los niños y niñas ingresados?

Tanto los niños y niñas como sus familias nos reciben muy bien y nos lo agradecen mucho.

Hay días, pero, que ningún juego les encaja y, entonces, les digo: «Imagínate que fuera maga, qué me pedirías para entretenerte?». A veces me piden cosas que no tengo en aquel momento, pero quizás otro día sí que se las puedo llevar.

También tenemos algunos regalos que tiene AACIC para momentos más delicados, como cuando un niño está más triste, lleva muchos días ingresado o le dan el alta después de un largo periodo en el hospital.

¿Cuál crees que es el perfil de un voluntario o voluntaria de hospital?

Básicamente, lo tienes que sentir. Tienes que tener ganas de dedicar una parte de tu tiempo a los demás. Desde la Asociación ya nos formáis, pero creo que no se tiene que hacer voluntariado solo porque tienes mucho tiempo libre, ni para cubrir la soledad, ni porque tienes tu vida resuelta. Tiene que nacer una motivación real dentro de ti.

8 pinceladas. Completa la frase

  1. Una de las cosas que ahora tiene más valor para mí, pero que hace unos años no me parecía importante es… jugar con niños.
  2. Me considero una persona… básicamente conciliadora y empática. Cuando me relaciono tengo en cuenta el otro. Lo escucho y si tengo que interactuar, lo tengo presente.
  3. No me considero una persona… complicada, ni pesimista, ni solitaria. Intento disfrutar de todo.
  4. Me divierte extraordinariamente… reír.
  5. Algunas personas se extrañan que haga de voluntaria, y yo les digo… que ha sido un gran descubrimiento y una gran aportación para mi vida.
  6. La última vez que reí de gusto fue… con niños que se inventaban historias: cuanto más reía yo, más exageraban, y los otros se añadían. Fue de las risas más grandes que recuerdo.
  7. El día que tengo un rato para mí, me entretengo… decorando. Me gusta mucho la decoración, sobre todo con flores.
  8. Recomendaría la experiencia de dedicar una parte del tiempo libre a hacer de voluntaria… para disfrutar de la vida y descubrir experiencias que, hasta que no las vivos, no sabes el valor que tienen.