Editorial

Operaron el corazón de David antes de nacer

En la edición digital del diario La Vanguardia encontramos la historia de David, explicada por el periodista Josep Corbella. La noticia destacaba que David se encontraba bien de salud

A David le operaron de una malformación en el corazón en la Maternidad Provincial -Hospital Infantil San Juan de Dios, en Barcelona, cuando aún estaba en el vientre de su madre. Le detectaron la malformación con una ecografía la semana veinte de gestación. Su corazón pequeño padecía una estenosis aórtica crítica, un estrechamiento de la válvula que conecta el corazón con la arteria aorta. Por esta válvula pasa la sangre llena de oxígeno, que se bombea por todo el cuerpo. El pronóstico que hacían los médicos era muy poco favorable, pero había una posibilidad: intervenir el corazón en ese momento.

La intervención, realizada con la técnica de cateterismo cardíaco, consistió en hacer llegar “el globo” hasta la válvula aórtica mediante el catéter, que hacía de guía, para aliviar el estrechamiento (estenosis) de la válvula. Se utilizó un catéter con globo,de los que se utilizan en las arterias coronarias en casos de infartos en personas adultas, ya que no se ha hecho ningún desarrollo pensado para la intervención de fetos.
El cateterismo cardíaco es una técnica muy poco invasiva. Se hace con anestesia local -de manera que la madre está consciente en todo el proceso-y no deja ningún tipo de cicatriz.
Nos sorprendió saber que la intervención -dirigida por el Dr.Gratacós, jefe de Cirugía Prenatal, y el Dr. José M.Caffarena, jefe de Cirugía Cardiaca de la Corporación Sanitaria Materno San Juan de Dios- duró diez minutos. Sin duda, estos diez minutos reales de la intervención son la confluencia del trabajo de un equipo extraordinario de especialistas.

No siempre todo es tan fácil, y ya sabéis que en cuanto a las cardiopatías congénitas, cada caso es diferente. Dicho esto, ha sido una buena noticia saber que el personal médico no descansa para encontrar soluciones a casos como el de David y muchos otros. El Dr. Carlos Mortera, un buen amigo nuestro, sigue ahora de cerca la evolución de su corazón.

Hemos pedido al Dr. Carlos Mortera, miembro del Comité Científico de AACIC-CorAvant, cinco minutos de su tiempo para respondernos unas preguntas:

AACIC CorAvant (AC): ¿Cree que la solución empleada en el caso de David abre la puerta a próximas intervenciones similares o es demasiado pronto para hacer esta afirmación?

Dr. Carlos Mortera (CM): La puerta está abierta. Creo que hoy, los hospitales altamente especializados de nuestro entorno, como son el Hospital del Valle de Hebrón en Barcelona, el Hospital 12 de Octubre de Madrid, o el nuestro, estamos explorando y poniendo en práctica esta técnica y otras con solidez de planteamientos y de expectativas sobre los resultados .

AC: ¿Qué criterios utiliza para determinar la viabilidad de estas intervenciones?

CM: La intervención se sugiere en circunstancias muy bien seleccionadas. En el caso de David se daban las condiciones: una estenosis aórtica en un feto de entre veinte y veinticinco semanas de gestación, que presentaba signos de afectación del músculo cardíaco u otras válvulas como consecuencia de la obstrucción.

AC: ¿Cuáles serían los principales cuellos de botella para el desarrollo progresivo de este tipo de intervenciones?

CM: Se requiere un gran despliegue de conocimientos médicos en el área de la diagnosis prenatal en cuanto al diagnóstico ecocardiográfico de cardiopatías congénitas para detectar con precisión el momento del desarrollo fetal y el impacto de la cardiopatía. Debemos tener presente que en la mitad de las cardiopatías fetales no se establece un diagnóstico prenatal. También se requiere coordinación de la red de salud para transferir al paciente con rapidez a la unidad especializada. Estas unidades deben disponer de equipos médicos especializados en técnicas de cateterismo cardiovascular, en cirugía cardíaca y en todo el entorno perinatal. Además, en el futuro, aquel niño deberá seguir controles en una unidad de cardiología pediátrica.

Una vez más, muchas gracias, Dr. Mortera.