Editorial

“Necesitaba lanzarme a la piscina”

Mar Bonada se presentó a AACIC CorAvant con un proyecto, quería hacer un libro. Mar tiene 37 años y es diseñadora textil e ilustradora. El proyecto se ha hecho realidad. Radiografía sentimental

He quedado con Mar en una cafetería muy agradable del paseo de San Juan de Barcelona. Es domingo. Son las 12 del mediodía. “Lo he recibido esta semana”, dice Mar, enseñándome el libro. “Me gusta mucho como ha quedado. Es como lo habíamos pensado”. Su compañero, Christiane Deluz, también ha participado. Se ha ocupado del diseño gráfico. Antes de hablar del libro, pero, tengo una curiosidad. Me comentaron que Mar ha vivido tres años en Berlín.

… y también he vivido algunas temporadas en Paris. Me gusta vivir en lugares diferentes, y viajar. Esto comenzó cuando tenía diecisiete años y mis padres me hicieron el regalo más grande que me hubiera imaginado.

¿Qué regalo fue?

Un billete de Interrail, un billete con el que puedes viajar en tren por toda Europa durante un mes. Hice el viaje con unas amigas. Me cambió la vida. Y, más adelante, cuando tenía 29 años, hice el viaje de mis sueños: la India. La cruzamos de arriba abajo, de Calcuta a Bombay.

¿Elijes los viajes por algún motivo en concreto?

Hay algo dentro de mí que me dice: “Ahora es el momento de hacer este viaje”. Lo siento así. El último que hemos hecho es con el Transiberiano, el tren que va de Moscú a Vladivostok. Después fuimos a China, al Japón y a Malasia.

¿La cardiopatía no ha sido un inconveniente para tus viajes?

La cardiopatía es un hecho en mi día a día, pero a mí me han enseñado que es inútil preocuparte más de la cuenta. Conservo un recuerdo muy especial de las conversaciones que tenía con mi madre. Los días previos a la visita al médico, mi madre y yo hablábamos de cómo me sentía, de cómo me iban las cosas. Desayunábamos juntas y comentábamos lo que me preocupaba. ¡Este momento íntimo se perdió cuando volé del nido! Lo echo en faltar, y pienso que ella también.

¿Has tenido que renunciar a algún viaje por la cardiopatía?

He tenido que aceptar que no podría coger vuelos transatlánticos. Me hubiera gustado. Los médicos me dicen que no viaje. Lo podría hacer, con preparación y precauciones, pero las compañías de aviación tampoco dan muchas facilidades. Esta ha sido mi gran renuncia.

Así, ¿cómo lo haces para ir de una punta del mundo a la otra?

Hago escalas, viajo en tren, cojo vuelos cortos, locales, de una manera u otra llego.

En el libro Radiografía sentimental no salen estas experiencias…

No, no se explican. Radiografía sentimental no trata de mi vida. El proyecto de hacer Radiografía sentimental surgió de una necesidad. Un día, en una visita de seguimiento al médico encontré un folleto de AACIC CorAvant. Yo no conocía esta entidad. Lo leí y pensé que había muchas personas como yo que habían nacido y crecido con una cardiopatía. Tuve el impulso de hablar, de saber qué pensaban de las cardiopatías, de los médicos, de la familia, de si querían o no querían tener hijos, etc.

El libro está escrito en tercera persona del plural. Puede dar la impresión de que las afirmaciones que se hacen sean un acuerdo común de un grupo de personas.

Son ideas, frases, que surgieron de las conversaciones que tuve con las catorce personas con las que hablé. Personalmente no comparto todas las ideas que se dicen…

Y esto…

Las contradicciones te ayudan a crear unos cimientos, unas bases, reflexionar sobre lo que piensas, lo que quieres y lo que no quieres. Es como cuando alguien te da un consejo o te dice que hagas algo. Tú lo haces o no lo haces. Estás de acuerdo o no. No es preciso estar de acuerdo con todo lo que se dice en el libro.

El libro tiene nueve secciones. Cada sección se abre con una ilustración. A diferencia del texto, las ilustraciones son responsabilidad única de la autora.

Pero tampoco quería que la gente pensara que era yo la figura del dibujo. Por esto, fíjate, en un capítulo dibujo una chica, pero en otro es un chico, o un niño. Lo que sí tienen las ilustraciones es un lenguaje paralelo al texto. Son figuras que piensan, que hablan…

Tienen mucha fuerza, sí.

Mira esta de la introducción. Es una chica antes de tirarse a la piscina. Espera, observa. En el capítulo de las cardiopatías el dibujo es el del personaje dentro del agua, sumergido, o sumergida. En las etapas de la vida el personaje está dentro y fuera del agua al mismo tiempo. Hace una brazada, nada y saca el brazo fuera, pero tiene el cuerpo dentro. Está en los dos mundos.

Las ilustraciones son en color, blanco y azul, y en algún momento algún otro color, pero es una excepción…

Sí, trabajo con pocos colores. Me gusta trabajar la línea y los detalles. La mano que se ve es un poco pequeña pero no es necesario que sea realista. Trabajo los volúmenes, los contrastes. No son figuras planas. Hay texturas. Es un dibujo elegante.

¡Claro que dominas el dibujo!

Bueno, yo estudié diseño de tejidos. Soy de la promoción del año 2000 de la Escuela Massana.

¿Tenías claras las inquietudes artísticas?

Siempre me había gustado el dibujo. Una amiga de mi madre, que hacía unos cursos en la Escuela Massana, le dijo: “A tu hija, que le gusta dibujar, por qué no estudia allí”. Para mí era ideal. Yo iba a la Biblioteca de San Pablo, que está en el mismo edificio que la Escuela Massana, y me gustaba ese ambiente.

La Massana, sin embargo, ha sido siempre un centro exigente.

Para poder estudiar diseño textil en la Escuela Massana tuve que pasar unas pruebas. Tres días de pruebas. Recuerdo que en una nos dieron un texto y nos pidieron que hiciéramos una postal sobre aquel texto. Yo hice como un collage, con trocitos pequeños de papel que había ido rompiendo. Superé la prueba.

¿Y cómo llegaste a la ilustración?

Yo dibujaba para mí, pero no me veía muy segura para afrontar un proyecto profesional. Así que me inscribí en un curso. Y me sirvió para saber enfocar profesionalmente un trabajo de ilustración.

¿Qué te gustaría decir a las personas que piensan comprar el libro?

Que lo lean sabiendo que lo que se dice es la opinión de algunas personas, que quizás tienen razón o no. No es eso lo que importa, sino el hecho de compartir unas opiniones. “Tú tienes que buscar y encontrar tus respuestas a cada uno de los temas que se proponen. ”

Ya es la una del mediodía. Las camareras de la cafetería donde nos hemos encontrado con Mar preparan las mesas para comer. En una mesa cerca de nosotros, hay un grupo de amigos de Mar. Nos despedimos. Ella se sienta con sus amigos. Es domingo y la gente que llena el local alarga el desayuno. Deciros, por último, que Mar Bonada dice que en el último dibujo del libro, el del final, sí se quiso representar a ella misma.

Pedazos de vidas

Mar habló con 14 jóvenes, chicos y chicas, con cardiopatías congénitas, para redactar los diversos capítulos de Radiografía sentimental. Así lo explica el libro: “Compartir lo que sentimos en todos los ámbitos de nuestra vida, la vivencia en primera persona de lo que significa vivir con una cardiopatía congénita, nos puede ayudar a nosotros mismos y a los de nuestro entorno “. “En estas páginas, hay retazos de vida, sentimientos y pensamientos, que cada uno puede sentir más cercanos o más lejanos. En todos los casos, la abstracción nos crea preguntas que nos pueden despertar la curiosidad, hacer reflexionar, indagar hasta dónde se necesita llegar o conocer. No somos diferentes ni tenemos sentimientos diferentes, simplemente nuestra vida conlleva muchos momentos emotivos, desde principio hasta el final”.