Editorial

Las intervenciones cardíacas. La perspectiva de los padres

Muchos de vosotros ya sabéis que, durante el año, AACIC organiza diferentes charlas sobre temas relacionados con las cardiopatías congénitas. Hemos decidido hacer un resumen, en esta sección, de uno de los temas que sabemos que preocupa, y mucho, en la mayoría de padres con hijos o hijas con cardiopatía congénita: la intervención quirúrgica.

Normalmente, la intervención quirúrgica supone un momento muy importante en la vida del niño o la niña con cardiopatía congénita y de cada uno de los miembros de la familia, un momento en que suelen aparecer sentimientos de estrés, ansiedad, miedo y angustia provocados por la incertidumbre de lo que pasará durante y después de la operación. La hospitalización representa un medio hostil, desconocido y, a menudo, surgen muchas preguntas…

¿Irá todo bien? ¿Con la intervención conseguirán resolver los problemas de salud? ¿Cuáles serán repercusiones que tendrá?

En la intranquilidad de lo que representa el momento mismo, a menudo se suma todo aquello relacionado con la organización del hecho en el ámbito familiar, laboral y social mientras dura la estancia en el hospital, el día a día durante el preoperatorio y el postoperatorio. Intentar prevenir y controlar este estrés, y darles soporte puede ayudar al afectado o la afectada en su recuperación física posterior y puede minimizar los efectos de tipo psicoemocional de la experiencia.

Los padres y madres tienen un papel básico y activo en estos momentos: son las figuras de apoyo y los modelos a imitar. Según la forma en que los padres hacen y dicen al respecto, el niño o la niña afronta la situación de una manera o de otra, mediante lo que llamamos “contagio emocional”. No todas las familias lo viven del mismo modo, depende de la situación médica del niño (más o menos gravedad), la actitud y las características particulares en cada caso (edad, vivencias anteriores, personalidad, madurez, etc.,).

Los padres deben estar bien informados de todo el proceso por el que pasarán, desde el momento que reciben la noticia de que su hijo o su hija deberá ser intervenido quirúrgicamente. Así, si ellos se preparan y lo asimilan, podrán enseñar a su hijo a afrontar la situación con seguridad y confianza. Deben poder hablar sobre los miedos y angustias que este hecho les genera. Tienen que pensar sobre las posibles preguntas que les puede hacer su hijo o su hija e intentar buscar respuestas que den un mensaje de confianza y seguridad, ahorrando el desbordamiento de emociones que pueda provocar hablar de ello. Recomendamos que se explique al niño o la niña lo que le harán, respetando la edad, para darle más o menos información. Y no olvidar de preparar también al resto de la familia, compartiendo, con los hermanos, momentos para poder hablar, y hacerles partícipes.

Algunos aspectos importantes: los cambios en la rutina diaria que representa la hospitalización, el dolor, el miedo a lo desconocido, la dependencia de personas que al niño o la niña le son extrañas, la separación de los padres y del entorno más cercano, la escuela… Y algunos de los efectos que se pueden producir: alteraciones del estado de ánimo, y de las conductas, desajustes en la alimentación y el sueño, irritabilidad, miedos, retroceso en áreas que el niño o la niña ya había logrado, por ejemplo, en el lenguaje, conductas infantiles, etc.

Tampoco no hay que olvidar la tarea tan importante que la escuela tiene antes, durante y después de la intervención. Poder explicar por qué no vendrá el niño a la escuela durante varios días, poder recibir el apoyo de los compañeros mientras dura la hospitalización, poder volver a la escuela y explicar, al resto de compañeros, lo que ha vivido… son procesos que ayudan al niño o la niña a expresar lo que siente y ayudan a normalizarlo.

Desde el servicio de atención psicosocial de AACIC, estaremos encantados de orientar en su proceso personal.

 

Rosa Armengol