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Martín se siente uno más entre sus compañeros y compañeras y sabe que cada año los campamentos le plantean un reto

Es fiel a los campamentos y sus padres notan grandes cambios cada verano, sobretodo en autonomía y comunicación.

Martín tiene 10 años. Nació con un síndrome no definido que presenta retraso mental y cardiopatía congénita. Fue intervenido al año de vida y como secuelas de la intervención le quedo una lesión en las cuerdas vocales que le impide hablar con claridad y le dificultaba la alimentación con sólidos.

Cuando cumplió seis años, la familia y la psicóloga de la fundación CorAvant creyeron que ir de campamentos de verano podía ser un gran estímulo tanto para el habla como para la alimentación, así que decidieron apuntarlo.

El segundo día de campamentos, Martín no quiso comer más purés y pidió comer lo mismo que sus compañeros. Los monitores consultaron con la fundación y ésta a su vez con la familia y se decidió que podría ser bueno si se hacía poco a poco.

Empezaron con trozos muy pequeños de comida, después un poco más grandes y la sorpresa de todos fue que acabó la semana comiendo un plato, pequeño, de pasta.

Des de ese año, Martín ha sido fiel a los campamentos y sus padres, a pesar de su retraso, notan grandes cambios cada verano, sobretodo en autonomía y comunicación. Martín se siente uno más entre sus compañeros y compañeras, un igual a pesar de sus dificultades y sabe que cada año los campamentos le plantean un reto. El de este año será, prepararse su propia mochila.

 

*Esta historia está basada en hechos reales, no obstante, el nombre de la protagonista y los detalles de la historia son ficticios para respetar el derecho a la intimidad de nuestros socios y socias.