Editorial

“Echo de menos el patinaje”

Mireia conoce AACIC desde que nació su hermano pequeño. Ahora, ella trabaja como psicóloga atendiendo familias y niños con cardiopatía en el Hospital Materno Infantil de la Vall d’Hebrón.

Con tan sólo cuatro años, y después de ver una competición de patinaje artístico sobre hielo por televisión, Mireia dijo a sus padres que ella quería hacer eso. Los padres la apuntaron al Dertusa. Este club de su ciudad tenía, y aún tiene, una sección de patinaje sobre ruedas. Patinar sobre ruedas no es lo mismo que hacerlo en una pista de hielo, pero a ella ya le iba bien. Cursaba primero de psicología en Barcelona y participaba en las actividades del club durante el fin de semana. Tenía 19 años. En segundo de carrera decidió aparcar el patinaje. Ahora Mireia ya es psicóloga

Mireia conoce AACIC desde que nació su hermano pequeño. Ahora, ella trabaja como psicóloga atendiendo familias y niños con cardiopatía en el Hospital Materno-Infantil de la Vall Hebrón. Allí Mireia colabora con un grupo de voluntarios de AACIC: Laura Suárez, Judit Giménez, Laia Llopart, Alicia Llull i Sandra Martí. “¡Somos un gran equipo!”, ríe.

Ya hace cuatro años, a AACIC le propusieron si quería realizar una investigación. Se trataba de conocer el impacto del diagnóstico prenatal de cardiopatía congénita en la relación de pareja. Mireia debía averiguar si el hecho de contar desde el primer momento con soporte psicológico, como el que ofrece AACIC, ayuda la pareja y, por lo tanto, al bebé. Se puso enseguida a trabajar, el tema le interesaba. Su experiencia le llevaban a pensar que sí, pero quería demostrarlo siguiendo los requisitos científicos. Tanto se implicó que al año siguiente convirtió la investigación en su tesis doctoral. Ya hace tres años que trabaja en ello.

Entre una cosa y otra, la semana se le hace corta. Cuando llega el viernes, me explica, coge el autobús hacia Tortosa. “En Tortosa tenemos de todo, tenemos mar y tenemos montaña. ¡Qué más quieres!”, dice. En Tortosa también tiene a la familia, los amigos de toda la vida… y un novio.

Este año tiene apalabrada una estancia en un hospital europeo. “Aquí la atención psicológica a las familias la hacemos entidades externas al hospital. Los hospitales tienen psicólogos, pero no ofrecen el servicio a las familias como el que hace desde las asociaciones, como AACIC. Fuera, por contra, este servicio, a veces, es asumido por los mismos hospitales. Es un modelo diferente y tengo curiosidad por ver cómo funciona”.

Le he preguntado si el hecho de haber vivido en casa todo el proceso de tener un hermano con cardiopatía la ha ayudado a la hora de hablar con las familias. Ella no cree que para hacer su trabajo sea necesario haber pasado esta experiencia, aunque en su caso evidentemente le ha sido de mucha ayuda: “En algunos momentos reconozco en mí los sentimientos que me explican las madres y padres que tienen una hija o un hijo en el hospital con una cardiopatía”. Le pregunto si echa de menos el patinaje y dice que sí, pero que no lo cambiaría por lo que está haciendo ahora.

 

Jaume Piqué i Abadal