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Los campamentos de verano des de siempre habían sido para Judith una forma fantástica de conocer otros niños cómo ella

Judith tiene 15 años. Nació sin vena pulmonar. Con un año y medio de vida sufrió 3 intervenciones a corazón abierto.

Hasta hace un año Judith crecía con un retraso madurativo de unos tres años respecto a su edad pero por lo demás era una niña que crecía normalmente muy abierta, parlanchina y bastante déspota con su entorno más cercano.

A los 14 años de edad los cardiólogos decidieron que aunque Judith no presentaba síntomas aparentes debían reconstruirle el corazón. La intervención fue muy larga pero el resultado fue bueno. No obstante, en el momento de extubar descubrieron que la pequeña no podía hablar y no podía mover la parte derecha del cuerpo. A partir de ese momento Judith y su familia tuvieron que afrontar un nuevo reto con paciencia y coraje.

Los campamentos de verano des de siempre habían sido para Judith una forma fantástica de conocer otros niños cómo ella y para sus padres un desahogo. Judith estaba aprendiendo a canalizar su rabia, a vivir con sus limitaciones y el trato con su familia había mejorado mucho. Así que por nada del mundo estaba dispuesta a perderse los campamentos de verano de AACIC CorAvant. El año anterior ya faltó porque estaban pendientes que les llamaran para la intervención.

Durante seis meses trabajó duro y recuperó el habla y parte de la movilidad del brazo y la pierna. Y, ni corta ni perezosa, el 30 de junio se presentó en la casa de campamentos con sus chanclas y la silla de ruedas, por si acaso hacían alguna excursión.

Los campamentos fueron los mejores para Judith, no se acordó de la silla de ruedas en ningún momento. “Resulta espectacular verla subir el trocito de montaña para llegar hasta los caballos, cada día le cuesta menos”, comenta Diego, el coordinador y coach. Casi se viste sola y ya ha dejado atrás la resignación y el acomodarse para dar paso a la responsabilidad como la clave para su bienestar.

 

*Esta historia está basada en hechos reales, no obstante, el nombre de la protagonista y los detalles de la historia son ficticios para respetar el derecho a la intimidad de nuestros socios y socias.