Editorial

“La revuelta… i un harto de reír”

Un melóman: Joan Reig (música de Els Pets y Mesclat)

Ya hace unos años, en una Fiesta de niños y  jóvenes con problemas de corazón que AACIC celebró  en Tarragona, contamos con la presencia de Lluís Gaval- dà, cantante y guitarrista del grupo de rock Els  Pets. Este año la delegación de Tarragona de AACIC organizó la presentación del libro “La operación de Corazón de Jan”. Pedimos a Joan Reig, otro de los componentes del grupo de Constantí (Tarragonés), si podíamos contar con su asistencia. No se hizo de rogar. Queremos darle las gracias por aquel gesto, y por eso hemos ido a encontralo a  Tarragona.

Durante la conversación nos explicó un par de anécdotas que tienen origen en aquel día, hemos hablado de Els Pets y nos ha comentado otras facetas profesionales y proyectos.

Nos explica:

“Me he inventado una conferencia recital que he titulado Refugio. Explico quién era Guillem, de Efak, que era negro, y qué hacía alguien como él en Mallorca; también explico qué era la censura y que  en el año 1968 no hubiésemos publicado muchas de les canciones de nuestros discos.”

A parte de este proyecto y  de Els Pets, Joan también toca en otro grupo muscical: Mesclat.

“En fin, haces mil cosas y entre una cosa y otra siempre estás activo, intentas tener una vida digna, como cualquier otro trabajador con una hipoteca y sus cosas.”

Nos dice que “las canciones son cultura”, que se siente muy satisfecho cantando en catalán, y que se considera melómano. Tiene 3000 discos. Es coleccionista de ello; si le hicieran escoger  entre dejar de escuchar música o dejar de tocar, dice: “¡dejaría de tocar!”. Suena el móvil. La música de este móvil la conozco. ¿Verdad que es la música de la película “La muerte tiene un precio”?

Fabricando éxitos. Cumpliendo sueños

Un martes de octubre. Hace una mañana espléndida. Joan ha acompañado a su padre al médico, lo deja en casa y llega puntual en la cafeteria del centro de la Rambla de Tarragona, donde hemos quedado. Al entrar nos ve y saluda o todos los que conoce (el camarero, una chica en la la barra…) y se sienta en la mesa donde estamos. Parece más delgado que en algunas fotos y que en la tele. Lleva el pelo un poco largo, como en las fotos y en la tele. Un día, Albert Om invitó a Joan Reig en su programa de radio y se quedó como colaborador. Ahora que Om hace “El Club” en TV3, Joan también colabora en él.

Els Pets han presentado este verano las canciones de un disco nuevo (el número doce) que lleva por nombre “Cómo ir al cielo y volver”.  Han estado todo el verano de gira y aún continúan.

Debemos hacerlo, los músicos catalanes vivimos de los  conciertos, más que de vender discos, tal y como está el panorama. El viernes actuaremos en Bellcaire d’Urgell y el sábado en El Vendrell. 38 conciertos en total.

¿Y qué tipo de público viene a veros en directo?

Todo tipo de gente, no sólo gente joven. Hace tantos años que tocamos que en los conciertos ahora viene gente de nuestra edad que acompañan a sus hijos.

Le comento que me ha impresionado cómo suena de bien XL, una de las canciones del disco que ya he escuchado.

Hace 22 años que vamos por el mundo, siempre  hemos trabajado con buenos productores. Hemos aprendido.

¡Ninguna duda en eso! Els Pets son una máquina de fabricar éxitos. Cada año TV3 encarga una canción de verano a un grupo de música. Si hiciésemos un con- curso de cuántos de estos temas recordamos, seguro que entre las ganadoras habría “Munta-t’ho bé”. ¿Autores? ¡Els Pets! Otra: el famoso “¡Bon dia!”. Todavía hoy puedes escucharla alguna vez por la radio,  y tiene diez años.

Els Pets es un grupo  de  tradición pop, en el buen sentido de la palabra. Aunque hables de coses horribles, la música tiende a un ritmo alegre. Podemos tratar cosas muy serias, por ejemplo de política, pero con humor. Siempre nos ha gustado ser fieles a nosotros mismos. Tocamos de pies en el suelo. Temas alegres, letras  directes y las cosas claras. Es la receta de un grupo que es la historia del  movimiento de los años 80 y 90 que se llamó “el rock catalán”.

¿Qué ha cambiado de cuando empezastéis entonces?

Ahora, la música catalana se ha ampliado mucho.  Hay jóvenes que saben más que yo cuando empecé. Hay muchos grupos y estilos muy diferentes. A finales de los 80, había los grandes y poco más. Y ante este panorama salió el rock catalán. Encontramos un agujero y estuvimos en el lugar oportuno en el momento oportuno. Fue un momento muy especial. Pero los medios no le dan el espacio que teníamos cuando salimos nosotros. Hasta las emisoras más pequeñas tenían su espacio de rock catalán. Ahora no pasa lo mismo.

¿Había tanta rivalidad como se dice entre los grupos de rock, entre vosotros y Sopa de Cabra en  concreto?

Se decía que si Sopa de Cabra eran más univer- salistas y que nosotros representábamos la esencia de la nación catalana. Esto era cosa de los periodistas musicales. Nosotros, los músicos de este grupo, eramos. Íbamos juntos de copas. Ellos han estado en mi casa y yo en la suyas.

Has hecho realidad un sueño

Ahora lo puedo decir; cuando tenía 18 no imaginaba llegar a ser profesional de esto. Pensaba que estaría toda la vida levantándome a las sis de la mañana para ir a la fábrica.

Los Reig trabajaban la avellana, que es de lo que vivía mucha gente de payés en el  Tarragonés.

…en la primera gran crisis fui a buscar trabajo a la industria. Trabajaba en la fábrica y ganaba algún dinero tocando en una orquestra de baile.

¿Qué dijeron en casa cuando les explicaste que querías tocar la batería?

Nada, viene de familia. Mi padre era batería de una orquestra de Constantí, la Orquestra Creación, en los años 50. En cambio yo soy de escuela; estudié en el Conservatorio de Tarragona y también en el Taller de Músicos. Cuando empezamos a ganar algo con Els Pets, dejé la orquestra y cuando las cosas mejoraron con los discos, planteé en casa dejar la fábrica.

¿Què dijeron?

Hubo un descalabro, a pesar del apoyo de siempre en la música. Mi madre me dijo “vigila Joan, que esto de la música…”, y tenía razón. Conozco muchos músicos muy buenos que se mueren de asco.

No es tu caso…

Nosotros acertamos. Ahora vivo de eso, mi sueño cumplido. Vivir de la música y editar mis canciones. Ir el sábado y tocar ante 3000 personas que se emocionan y que cantan una canción que tú has escrito, ¿qué más quieres?

Otras caras de este melómano

Joan tiene otras facetas personales y profesionales no tan conocidas, però tienen relación con la mú- sica. “Soy un melómano”, dice con convencimiento. La música es a la base, en el fondo y en la forma de estas otras facetas. Una es la de letrista. Escribir historias para ser musicadas. Otras son el grupo  Mesclat y un proyecto personal ambicioso, Refugi.

En “Com anar al cel…”, el último cd del grupo, encontramos dos canciones con sus letras: “Espurnes de Coratge” y “Ningú”. (No son precisamente las más fiesteras, todo lo contrario).

En las letras de nuestras canciones decimos las cosas cómo las explicarías a un amigo o a un hermano. Cuando escribo un acanción, primero lo  hago para mí. Es algo que te motiva, una válvula de escape que necesitas para expresar tus frustraciones, tus sentimientos,… Esto significa que cuando tú mismo te lo crees, la gente se identifica con ello porque es creíble.

¿Por dónde empeizas, por la música o por la letra?

En mi caso, empiezo por la letra. Lluís empieza por la música. A veces lo tienes muy claro, otras no, pero al inicio una canción suele ser algo muy desnudo: una letra, un ritmo, una melodía… Después lo vamos vistiendo. Hacemos los arreglos entre todos…

A todos los músicos que cantan o escriben canciones en catalán les hacemos la misma pregunta. ¿Ampliaréis mercado? 

No, no pienso en ello. Si eres consciente del país donde vives, de la cultura a la que perteneces y amas… Estás haciendo un servicio a tu lengua, a tu cultura. Me hace gracia grupos de aquí que cantan en inglés, y hay algunos que me gustan, pero me pregunto: cómo puedes transmitir emociones en un idioma que no es el tuyo, por mucho que sepas escribir y que la hayas estudiado.”

Esta semana Joan acaba la gira con Els Pets y empezará la tanda de conciertos y actuaciones con Mesclat, su otro grupo.

Empalmo una gira con otra. En Mesclat ens hemos encontrado gente que va del folk, del rock, de la música étnica. Cada uno de nosotros tiene o tenía su propio grupo.”

Esto está copiado de la página web “musicanostra”: “Mesclat es un proyecto musical que fusiona el rock y el folk. Mesclat pretenden hacer de puente entre dos mundos que conviven bastante alienas la una de la otra en nuestra realidad musical.”

En Mesclat reivindicamos la canción como a cultura, y lo hacemos recuperando melodías populares, de pescadores de Ibiza, o de la Cataluña del Norte, o un garrotín de Lérida, los reinstrumentalizamos y las presentamos con un lenguaje musical más actual. A parte, también presentamos repertorio propio pero con estos pa- trones rítmicos, armónicos, modales de la música tradicional con una base de  rock.

…y siempre con un espíritu festivo y reivindicativo.

Siempre con espíritu festivo y reivindicativo. Nos gusta hablar de política más que de fútbol. Es cierto. Pero no somos gente amargada. Llach decía “con la sonrisa, la revuelta”; nosotros decimos “la revuelta y hacerte un hartón de risa”.

¿Tu proyecto Refugi es otra expresión de tu interés por la tradición musical?

Con Refugi me he inventado una conferencia recital. Refugi es un grupo de versiones. Explico quién era Guillem de Efak, que era negro, y qué hacía en Mallorca, explico qué era la censura, que en el año 1968 no hubiésemos podido publicar muchas de las letras. Ni en los medios de comunicación ni en las escolas se ha hecho suficiente eco de ello. En Francia esto no pasa. Jaques Brel, Georges Brassens, Barbara, l’Edith Piaf se estudian, es cultura. Y en Italia… (…)

Es una conferencia recital con tono reivindicativo.

¡Ya lo he dicho! Aquí hay un numeroso grupo de músicos que fueron una parte viva de los últimos años del franquismo, de la transición política, ayudaron a alcanzar las libertades, a profesionalitzar todo esto de la política y cuando llega la democracia los olvidamos.

Se reeditan discos de vez en cuando. Ahora también hay un canal por internet de música en catalán, en icat fm.

Se ha aolvidado la parte artística. La canción, este arte     de tres minutos capaz de hacer reír, de hacer llorar, pensar y cuestionar ideas… Yo me lo miro, veo la canción  como una entidad propia. Hay poca cultura musical, y poca memoria… Antes había una Dharma y un Pau Riba, un Sisa, un Llach, un Raimon y 4 Gats y Guillem de Efak. Se trata de recuperar canciones que han sido olvidadas de los años  60  y  70.  Injustamente.  Hoy es imposible escuchar una canción de Sisa  del   año 1974, o de llos Esquirols, de Ovidi Montllor, de Xavier Ribalta.

Pero en Refugi no tocas la  batería.

Aquí sólo canto. Llevo otra batería, piano y bajista. Un trío básico en clave de jazz. No es tan importante. Jo soy melómano, y diría lo soy más que músic. Si tuviera que escoger entre dejar de escuchar música y dejar de tocar, “¡dejaría de to- car!”

Para acabar, Joan…. A parte de ellos, ¿qué otros nos recomendarías seguir y escuchar ahora?

Hay muchos, por ejemplo Feliu Ventura o Obrint Pas, en el país valenciano con cuatro  discos y que revienta pavellones; Cesk Freixes, muy bueno; y los  Whisquins.

Joan ejerce de productor musical de los Whisquins, uno de los grupos jóvenes más cañeros. Le agradecemos el apoyo y ello le da pie peu a explicarnos dos anécdotas relacionadas con aquel día. Deseamos que nos acompañe en otros actos.

Joan Reig

 

 

 

 

 

 

 

 

DOS ANÉCDOTAS
Finalizada la conversación, Joan comenta un par de anécdotes relacionadas con el día de la pre- sentación en Tarragona del libro La operació de corazón de Jan.

“Cuando me invitaron a la presentación del libro, mi pareja, que trabajaba en una guardería, me comentó que tenían un niño con ese problema. Yo le comenté que existía AACIC y ella me  dijo  que los de la asociación ya habían ido a  la escola a habalar con los educadores para explicarles cómo afecta al niño esta enfermedad y otros aspectos.”

Otra anécdota, más lúdica. Joan nos explica:

“Estaba comprando en un supermercado. En uno de los pasillos encontré a un niño pequeño sentado encima de un carro y me miró fijamente. El padre se me acerca y me dice: “Te conoce. Del día de la presentación del libro.” ¡Vaya! Me quedé sorprendido y continué comprando.