“Si quieres cambiar, cambia tu historia personal”

Fèlix Castillo es psicólogo. Lector inquieto, aún conserva el libro Una teoría de la comunicación humana, que en 1975 le abrió la puerta hacia una forma diferente de entender los conflictos personales y de relación, el modelo sistémico. Veinte años de profesión le han convertido en un experto en coaching. Como miembro del patronato de CorAvant “todavía no sé muy bien qué puedo aportar”, nos dice. “Pienso que me lo propusieron por que se quería contar con perspectivas profesionales diversas. Intentaré hablar más de recursos y de posibilidades que de déficits y carencias. “Recursos, posibilidades y, sobre todo, capacidades, son palabras que salen y repite a menudo en la conversación. “Cualquier ser humano está vivo porque tiene capacidades y la manera más eficaz de mejorar nuestra vida es basándonos en nuestras capacidades, centrarnos en lo que hacemos bien, y no en lo que no hacemos bien. Centrándonos en las capacidades podemos aprender. Aprender a aprender, a adaptarse a las situaciones imprevistas. ”

Para el experto en coaching de grupos Fèlix Castillo “los talleres de autoestima son una tontería”. Fèlix Castillo está hoy en AACIC en una de las sesiones mensuales que realiza con el equipo profesional fijo de la asociación. Al terminar hemos salido a comer. Le comento lo que he visto durante la sesión: unas personas hablando del trabajo, de lo que hacen y de lo que les preocupa. “A mí me gusta definirlo como coaching, una especie de supervisión de grupos.” Hemos hablado de la relación de las personas en el trabajo, de terapias y de terapeutas, y de las historias personales. Su mensaje es claro: cambiar, ¡es posible!

AACIC: Fèlix, ¿qué es lo que no te satisfacía de lo que habías aprendido de la psicología tradicional?

Fèlix Castillo: La psicología ha sido muy influida por una perspectiva en la que los problemas que manifiesta la gente están muy relacionados con algo que pasaron en su infancia. Bajo esta perspectiva, la definición que se hacía de comportamiento era el de una actitud muy difícil de cambiar, modificar. Ahora sabemos que los individuos tienen más posibilidades de cambiar lo que pensábamos. Pienso, de verdad, que podemos cambiar. Yo no soy determinista.

AACIC: ¿Qué alternativa propones a la concepción de comportamiento que nos acabas de exponer?

Fèlix Castillo: El comportamiento es una respuesta a un contexto concreto en un momento concreto y en unas relaciones con unas personas concretas. Esto es lo que dice el modelo sistémico. Hablamos de comportamiento en un contexto de relaciones. Esta perspectiva nos es útil tanto para personas como para grupos, que es lo que hacemos en AACIC.

AACIC: ¿Por qué nos entorpecemos siempre con las mismas piedras?

Fèlix Castillo: Tenemos muchos comportamientos automáticos, reacciones que vamos repitiendo ante situaciones similares. Estos comportamientos nos ayudan a afrontar la vida sin tener que pensar mucho. Nos resultan útiles, o cómodos, pero tenemos la capacidad de ser conscientes y aprender a modificarlos.

AACIC: ¿Es fácil de modificar los comportamientos automáticos?

Fèlix Castillo: Requiere un entrenamiento, un aprendizaje nuevo, como cuando se aprende cualquier otra cosa. Y esto supone un tiempo de incertidumbre e inseguridad. Creo que es fundamental aprender a vivir en un mundo incierto, en que no lo podemos controlar absolutamente todo. Quien aprende a sentirse relativamente cómodo en la incertidumbre aprende a vivir mucho mejor.

AACIC: ¿Cómo podemos iniciar este aprendizaje que conduce a un cambio?

Fèlix Castillo: Cambiando el relato. Cambia tu relato y cambiará tu vida. Un conocido neuropsicólogo, Oliver Sachs, explica que recordaba muy bien los paseos por Londres con su madre durante los bombardeos en la ciudad durante la segunda Guerra Mundial. Fue un hecho importante en su vida. Un día explicó estos recuerdos a su hermano. El hermano de Oliver dijo que esto no era posible porque al comenzar la guerra su madre lo envió fuera de la ciudad. Lo que recordaba era lo que le habían contado. Nuestro pasado es una selección de unos hechos, una información en torno a la que construimos nuestra identidad.

AACIC: ¿Hay que inventar una historia nueva?

Fèlix Castillo: Podemos contarnos la historia de una forma diferente. Imagina que con la ayuda de alguien comienzas a contarte una historia diferente de lo que pensabas sobre tu pasado. Si lo hacemos y encontramos alguna información que verifique la nueva historia, que la valide, cambiamos el relato y cambia la vida. ¿Qué hemos hecho? Hemos seleccionado otra información que había quedado olvidada. Esto ocurre continuamente.

AACIC: En la sesión que hoy se ha hecho en AACIC, mientras la gente hablaba, tú escuchabas, te atabas el cordón del zapato… Parecía que no pasaba nada.

Fèlix Castillo: Lo que más me ha costado aprender como terapeuta es que yo sólo puedo ser capaz a partir de las capacidades de la persona que tengo delante, no de mis capacidades. Los profesionales hemos aprendido que somos buenos profesionales si sabemos decir a quien tenemos delante qué es lo que tiene que hacer. Así te sientes importante, eres listo, un tío guay, pero el otro se empobrece. Lo más difícil, como terapeuta, es recordar que tú, en realidad, no sabes qué es lo mejor para el otro. ¡Y no lo sabes! Si yo me declaro impotente y soy su referente profesional, él debe ser potente. Debe comenzar a ser capaz.

AACIC: Si no me dices qué debo hacer, ¿ con qué me ayudas?

Fèlix Castillo: Te estoy ayudando para que uses tus capacidades. Tú tienes capacidades. Por eso estás vivo. Cualquier ser humano está vivo porque tiene capacidades. La manera más eficaz de mejorar nuestra vida es basándonos en nuestras capacidades, en centrarnos en lo que haces bien, y no en lo que no haces bien. Si tú te especializas en buscar elementos facilitadores, apreciativos, recursos, los ves fácilmente, porque son como patrones. Si estás entrenado para ver otra cosa, ves otra cosa. Las personas encontramos lo que buscamos, no lo que es. Centrándonos en las capacidades podemos aprender, aprender a aprender, y adaptarnos a las situaciones imprevistas.

AACIC: Durante muchos años has asesorado empresas y organizaciones sobre cómo mejorar los entornos de trabajo. ¿Cuál crees que es el interés real de las empresas cuando piden el asesoramiento de un experto?

Fèlix Castillo: Cada vez hay más trabajos que no salen bien sin el compromiso del trabajador. Si no existe este compromiso personal surgen problemas de calidad en la distribución, en la producción, en la atención a los clientes. Los trabajos en los que no es necesario el compromiso del trabajador ya los hacen los robots. Podemos definir los procesos de trabajo, pero los consolidarán la relación entre las personas. Lo que podemos hacer es trabajar para conocer cuáles son los activadores de cada persona, lo que les motiva, lo más singular y único de cada persona, para activar los compromisos individuales, pero siempre a partir de los modelos de orientación de cada persona. Y por eso se necesitan personas que sepan gestionar personas, más que estructuras y procesos.

AACIC: ¿En qué ambientes o situaciones resulta más difícil de conseguir este compromiso?

Fèlix Castillo: Los ambientes más tóxicos son los ambientes en los que hay muchas relaciones que no son reales, sino que están orientadas a objetivos personales no siempre son confesables. Esto ocurre en grupos en los que lo más importante no es lo que el grupo conseguirá, sino el que conseguirá cada una de las personas que lo conforman, lo que supone relaciones de no cooperación. En estos ambientes, te pierdes, no te puedes sentir más seguro. La valoración del otro está asociada a la necesidad que tengo yo, la cooperación no es un valor confortador del grupo. El único objetivo es que yo me pueda quedar en mi sitio.

AACIC: Es fácil o difícil llegar a detectar si en un grupo o una organización hay un ambiente propicio o tóxico?

Fèlix Castillo: Se detecta enseguida. En el aire. Pero déjame hacer un matiz. Las organizaciones no existen. Cuando hablamos de organizaciones, hablamos de personas. Aunque una organización sea muy grande, se crean grupos informales de entre cuatro y ocho personas que establecen relaciones cercanas. Las personas vivimos la organización a través de estos grupos, de nuestro, no como un todo. Se parece mucho a una familia y, en estas relaciones de grupo, solemos reproducir roles que hemos adquirido en nuestros aprendizajes primarios de socialización.

AACIC: Continuamos…

Fèlix Castillo: Bueno. Cada una de las personas de un grupo informal tiene relación con otras personas de otros grupos a los que también pertenece. Así, los grupos generan redes y, estas redes, en sus actividades cotidianas, generan una organización que funciona con unas determinadas reglas, que tiene una determinada cultura y que muy a menudo no es la formal, lo que se quiere proyectar idealmente, sino una manera de hacer basada en actitudes muy cotidianas.

AACIC: Así, ¿cuando una organización habla del alma de la organización o del espíritu de nuestra empresa, todo esto es humo?

Fèlix Castillo: Yo hablaría de cultura de producción, pero esta cultura de las organizaciones surge de la interacción de los grupos pequeños. Las organizaciones no tienen una cultura, o alma, predeterminada, aparece.

AACIC: Cuando buscamos trabajo, ¿la primera impresión es la que cuenta?

Fèlix Castillo: Es importante porque indicará si esa persona resuena bien contigo. En un entorno de trabajo, pero, debes tener claro si resonar contigo significa que se incorporará bien al grupo. Y es cierto que nos solemos incorporar o somos reclutados por grupos a los que conectamos de una manera intuitiva. Es un sensor muy fino y muy poco racional, es más emocional. Una vibración. Tú llegas y, de golpe, acabas con aquellas personas y no con otras. Está relacionado con los aprendizajes primarios, con la forma en que has aprendido a sobrevivir muy pequeño con tu familia.

AACIC: Y, por poner el caso contrario, ¿qué sucede cuando una persona no encaja, o siente que no encaja en el trabajo?

Fèlix Castillo: Cuando alguien no encaja en un lugar significa que todo el mundo actúa automáticamente. No estamos trabajando para generar un compromiso, una cooperación, un consenso. Si es la persona la que quiere resolver esta situación, debe trabajar para darse cuenta del hecho por el que selecciona unas respuestas automáticas concretas cada vez que se encuentra ante un determinado grupo o de una determinada configuración de relaciones. Si es el grupo que está interesado en incluir esta persona que no encaja, y para el grupo en el que se encuentra es importante que encaje, tenemos que encontrar la manera de entender por qué esa persona se comporta de esa manera en ese grupo y ver cómo podemos cambiar la historia que cuentan entre ellos los diversos miembros del grupo.

AACIC: Actuar automáticamente, cambiar la historia, todo esto ya me suena. Pero cuando te toca tener que decir a alguien que se ha terminado una relación. ¿Como lo deberíamos hacer?

Fèlix Castillo: Has oído alguna vez aquello de no tirar el agua del barreño con el niño dentro. Cuando tiras el agua sucia de la bañera, primero tienes que sacar al niño. Puedo tirar el agua sucia del comportamiento, pero antes sacaré la persona, la salvaré. No emitas un mensaje deshumanizador. Se puede decir “mira, si actúas de esta manera no podemos contar contigo, de modo que aquí termina nuestra relación”. Lo que no está bien es decir “tu eres un impresentable y no queremos más”. Esto es una descalificación que agrava la situación y el grupo. Se puede limitar a comportamientos no aceptables. Pero es diferente decir “no te quiero porque eres inaceptable”, que decir “no te quiero porque no podemos colaborar juntos en estas condiciones”. Comportamiento y persona son dos concepciones diferentes.

AACIC: Por cierto, vi un anuncio de un curso para mejorar la autoestima.

Fèlix Castillo: Los talleres de autoestima son una tontería. No podemos generar autoestima. Podemos ayudar a la persona a centrarse en sus capacidades. La autoestima es una consecuencia. Podemos maximizar las posibilidades, no crear la realidad. Si yo me centro en mis capacidades, amplío mi red de relaciones, me intereso más por los demás, es muy probable que suba mi autoestima, pero eso no lo conseguiré diciendo que ahora me querré más.

(Nota: Me he de borrar del cursillo de… ¡No sé si me devolverán el dinero!)

Hemos terminado de comer y hemos tomado café. Félix dice: “¿Nos tomamos otro?”

Fèlix Castillo: En cualquier situación humana dependemos de los demás. No puedes actuar como si estuvieras encerrado en una burbuja de cristal. Esto quiere decir que te has de ocupar, de la relación con los demás. Una vez tus relaciones con los demás son suficientemente viables, útiles, buenas, concéntrate en hacer todo lo que te corresponde. ¿Qué es lo que te corresponde? ¿Qué es lo que hemos venido a hacer en el mundo? Todos tenemos unas pautas en las que fluimos y unas cosas en las que no. Los momentos de plenitud son el norte de nuestra brújula. Tienes que fijarte en aquellas cosas que a ti te producen plenitud. Si no has pensado mucho, o no sabes cómo hacerlo, te propongo un ejercicio. Te llevará un tiempo, veintiún días, es el tiempo canónico, sin embargo, si quieres, hazlo sólo durante quince días. Tienes que llevar una libreta siempre encima. Cada vez que sientas una emoción de plenitud, debes anotar cuál es la situación en la que la has sentida. Anota en ella todas las situaciones. Al final, tienes que coger la libreta y agrupar las anotaciones por temas. Normalmente, surgen cuatro o cinco temas. Esto te dará la pista sobre aquello a lo que tienes que dedicar tu vida. Imagina que, para ti, lo más importante es conectar con los demás y encuentras un trabajo de guardia jurado. Estás tirando tu vida, y todo ello, para terminar comprando una serie de cosas que… bueno, ya sabéis el discurso del consumo. La gente que tiene que trabajar mucho, que tiene que esforzarse en exceso, es que no está en el lugar que le corresponde. Algo no está haciendo bien. Debe trabajar con gusto, con plenitud, con satisfacción.

AACIC: A veces, sin embargo, no tienes tantas alternativas…

Fèlix Castillo: Esto no es un problema si tienes un plan. Tener un plan significa que tú sabes que quieres acabar haciendo aquello y, por tanto, ahora hago esto para llegar a conseguir ese objetivo. Trabajo en una mina. Estoy harto, pero cuando haya hecho dos millones, me compraré una casa en Andalucía. Hemos cambiado el relato negativo de la situación. Sepas, sin embargo, que si tu plan no tiene nada que ver contigo, con tu plenitud, ten cuidado, porque vuelves a estar desorientado. Por otro lado, si tienes un plan y se detiene por que te ha caído la casa, se te han muerto los padres y estarás un año en el hospital, no puedes llevarlo a cabo, pero puedes empezar a pensar en cómo desarrollar tus habilidades, qué harás en la cama para ser más capaz en lo que te interesa, y aunque no lo puedas completar, que des sólo algunos pasos, esto ya es vivir plenamente. De nuevo, hemos adaptado el relato. Victor Frankel dice: “La experiencia no es lo que nos pasa, sino nuestra respuesta a lo que nos pasa.” El mundo no se adecua a nuestra realidad, pero se adecua mucho más con una vibración adecuada. Así que, primero, ten claro que yo dependo de los demás. Segundo, recordando que dependo de los demás, procuro hacer lo que me corresponde. Lo importante, sin embargo, no es lo que pensamos, sino lo que sentimos. Somos irrepetibles. Cada vez que nos hacen, rompen el molde.


De pel·lícula

Autora: Maria Carme Roca i Costa

Editorial Everest

Colección Punto de Trobada

Rose, una chica irlandesa, se metió un verano en una sarta de enredos, y ahora nos los explica. Fueron dos meses locos, trepidantes, durante los que recuerda que pasó más de un momento de pánico.


“No me había imaginado nunca que, como asociación, llegáramos donde hemos llegado”

Eran cerca de las doce. Habíamos estado más de una hora sentados oyendo el resumen de la memoria anual que debía aprobar la asamblea de socios: datos, datos y más datos. Próximo punto del orden del día: turno abierto de palabras. De las filas centrales, alguien levanta la mano. “Tiene la palabra Densi”, dice Rosa Armengol, la gerente. Densi ha asistido a muchos encuentros como éste. Está en AACIC desde los inicios. Su primer hijo, Josep, nació con una cardiopatía. Ahora tiene diecinueve años, juega al baloncesto y toca el saxofón. Densi está emocionada. Al verle la cara, Rosa añade: “¡A ver qué dirá!…”.

Rosa sabe muy bien quién es Densi. Sabe que el año 1995, la fiesta más grande que ha hecho nunca AACIC, fue en Centelles, y la impulsó Densi. Centelles, un pueblo de cerca de siete mil habitantes de la comarca de Osona. Densi toma la palabra: “No me habría imaginado nunca que, como asociación, llegáramos donde hemos llegado”, dice. Felicita a todos. En la mesa, las responsables de cada área se miran de reojo con sonrisas de satisfacción que no disimulan. Densi anima a las familias que se han incorporado a AACIC en los últimos años y termina: “Ya está. No tengo nada más que decir”.

Una tarde de junio

Estamos en junio. A primera hora de la tarde, por las calles de Centelles sólo encontramos los trabajadores de la brigada municipal que reparan las aceras. Llamo al timbre de una casa de dos plantas en la parte baja del pueblo, cerca de la piscina. Me abre una señora de complexión redonda, no demasiado alta y con el cabello rubio y rizado. Es Densi, la reconozco. Detrás, una joven delgada que sonríe,  es Maria; no la conocía, pero sé que estudia periodismo. Hacen cara de adormecidas: “Mirábamos la serie de la tele”. Me ofrecen un café, pero, me apetece más un vaso de agua.

Josep -el hijo de Densi- no está. “No sé si vendrá, porque hoy toca en Vic, pero tiene que venir, porque el saxo, lo tiene aquí. También juega a básquet”. ¡Y tiene una cardiopatía! “Densi, ¿eres bruja?”, le pregunto. “Yo no, pero las hermanas de mi marido, sí lo son, y Maria, también”. Maria hace una cara de esas que dicen “vaya, qué tontería”. La tradición dice que todas las mujeres de Centelles son brujas. “De Centelles, brujas todas ellas”, escribe el folclorista Joan Amades en su Costumari Català. Densi me explica que ella no puede ser bruja de ninguna manera porque es hija de Vic, no de Centelles, y la tradición folclórica no dice que las mujeres de Vic sean brujas. Pregunto por la Fiesta del Árbol. He dicho un disparate: “¡Es la Festa del Pi!”. Y no de un pino cualquiera. “Piensa que la fiesta comienza el día de San Esteban, el veintiséis de diciembre, y se alarga hasta el treinta”.

Me hablan de los “galejadors”, la comitiva que, armada con trabucos, elige el pino, lo decoran y cuelgan boca abajo en la iglesia de santa Coloma, la patrona de Centelles. Antiguamente, del pino se colgaban exvotos para pedir salud, fortuna o las dos cosas. Hoy, esto de los exvotos ya no está de moda y engalanan el pino con manzanas y barquillos, aunque los más jóvenes presionan para colgar golosinas, que no hacen tanto Navidad, pero es más moderno. Maria hace cara de decir que esto de las golosinas no es cierto. Densi dice con orgullo que  “Lluis lo es”, de galejador. Y añade: “Después, le iremos a ver”.

Lluis es el marido de Densi, el padre de Josep, el músico que juega a baloncesto. Y Maria, la periodista. En Centelles, le conoce todo el mundo como el hijo del campanero, y, a Densi, como la campanera, la nuera del hijo del campanero. “¡Espera! -dice-, ya que estás aquí. Rosa me pidió si tenía cosas de AACIC porqué quiere recoger materiales por lo de los quince años de AACIC. Lo tengo arriba. Ven, ven. ”

Dos mundos: abajo y arriba

En un rincón del comedor hay una escalera con una barandilla de madera que lleva al piso de arriba. Me fijo en que Densi cojea. De pequeña pasó una poliomielitis. “Es incómodo. No puedo ir deprisa y me canso mucho, así que voy a todas partes en coche”. Arriba, es otro mundo. Libros, papeles, cajas, ordenadores. Es su lugar de trabajo. Densi estudió filología catalana a finales de los años setenta. A principios de los ochenta, “con la llegada de la democracia y la recuperación del catalán, a toda mi promoción nos fue fácil encontrar trabajo”. Ella trabaja para el Consorci per a la Normalització Lingüística. Recuerda aquella primera campaña de promoción del catalán, “La Norma”. De una mesa, coge una caja pequeña y saca unos dientes blancos de plástico con dos pies que caminan cuando se maneja una cuerda. Es el objeto de promoción de la última campaña que tiene por eslogan “Da cuerda al catalán”.

Entre “La Norma” y los dientes con cuerda han pasado más de veinte años. “Nuestro trabajo ha cambiado. Hubo una época en que se hacían muchos cursos de catalán para personas que trabajaban en la administración. Hoy, la prioridad son los cursos de adultos, sobre todo para personas que acaban de llegar. Es curioso. A los árabes, con una lengua tan diferente, les resulta muy fácil pronunciar bien el catalán, en cambio, a la gente que viene de América del Sur y que hablan castellano, les cuesta más. También me toca repasar los documentos oficiales que publica el Ayuntamiento”. Densi abre un cajón. “Mira, aquí tengo las cosas de AACIC”. Empieza a sacar papeles, como si me los tuviera que llevar. Abre otro cajón. Viendo la cantidad de material que hay, le sugiero que lo dejemos para otro día. Densi propone que cojamos el coche, que  me enseñará el pueblo.

¡Fue hermoso!

De camino hacia el centro, pido a Densi que me explique que recuerda del inicio de AACIC. “En 1994 hicimos el primer encuentro en Tordera, en una masía de Nicole Gelabert. Era ahora, en primavera, y nos reunimos cerca de treinta y cinco familias. Allí se decidió poner manos a la obra y hacer algo, y  creamos una asociación”. “¿Y lo de la fiesta de 1995? ¿Cómo fue? “, le pregunto. “Yo diría que se juntaron dos hechos: primero, celebramos el segundo encuentro de familias de AACIC, lo único que hice fue animar un poco a la gente de Centelles. Como por mi trabajo tengo relación con el alcalde, conozco el cura y aquí nos conocemos todos, fue fácil, fue bonito. Se hicieron conferencias y actividades todo el día. Sí, fue la primera fiesta en apoyo de los chicos y chicas con problemas de corazón”.

“¿Cuál es el otro hecho?”. “Ah, sí. Ese año coincidió que TV3 hacía la Maratón a favor de las cardiopatías, aunque en ningún momento se habló de las cardiopatías congénitas. ¡No sabían ni qué eran! El Ayuntamiento de Centelles inscribió la Fiesta de AACIC como acto de la Maratón en apoyo a los niños con problemas de corazón. El dinero que se recogió en la fiesta se llevó directamente al plató de TV3 el mismo día de la Maratón. El alcalde entregó el cheque en nombre del pueblo y de AACIC”.

Un récord Guinness

Dejamos el coche tan cerca cómo podemos de la plaza. En una esquina, en un callejón sin salida, está la relojería del de Lluis Valldeneu. Lluis se despide de un cliente y nos mira por encima de unas gafas metálicas de montura dorada. Es aficionado a la papiroflexia. Tiene un récord Guinness por haber hecho el pájaro de papel más pequeño del mundo. El récord anterior era de un japonés. “Nos habíamos escrito algunas cartas, pero desde que le superé su récord, no he recibido más”, dice con una risa de pillo.

Lluis se va por una puerta que hay a la izquierda del mostrador. Densi explica que en el año 1992, Lluís quedó tercero en una competición mundial de relojeros. Lluis vuelve con una caja metálica del tamaño de una moneda de dos euros. A través de la tapa transparente, se ve una superficie cuadriculada como si fuera la página de una libreta. Lluis señala un puntito de color rojo en una de las intersecciones y me pregunta: “¿Le ves las alas?”. ¡Está de broma! Coge una lupa y dice: “Ahora sí que las verás”. Me quito las gafas, me acerco, me la miro bien. Pienso que todavía bromea. ¿Cómo puede ser un jurado capaz de decir que esto es un pájaro? Lluis me comenta que, para verla, usan una lupa más grande. Densi le pide a Lluis la llave de la iglesia. ¡Qué bien! Me enseñaran donde cuelgan el pino y me explicaran de qué va la fiesta. “Lluis es galejador, ¿lo sabías?”.

De paseo: el primer helado de la temporada.

Saliendo de la iglesia, vamos hacia el Paseo. Pasamos por el despacho donde trabaja Densi. Entramos un momento, para saludar. Hay un cierto revuelo. Una de las mujeres se ha desmayado. Algo de la presión. Cada uno le da un remedio probado infalible para las bajadas de tensión. Densi me enseña su mesa. Por todas partes, carteles de promoción, folletos de promoción. “Mira qué montón de postales”. De promoción. “¡Sí que se hace promoción!”.

Saliendo del despacho continuamos hacia el Paseo atravesando la portada del siglo XVI donde está el escudo de los condes de Centelles. Nos hacemos una foto. Nos sentamos en una terraza del Paseo. Nos hacemos otra foto. Densi me dice que las farolas son del arquitecto Joaquim Raspall y me pone al corriente de otros centellenses ilustres: Ildefons Cerdà, de la masía de Cal Cerdà de la Gorga, que planificó el Ensanche de Barcelona, o Pere Barnils, que desarrolló el lenguaje para sordos en catalán. Una joven de la edad de Maria nos pregunta que queremos tomar. “Un helado. ¿Tienes de vainilla con chocolate y almendras? Tres, por favor”. Es el primer helado que tomamos esta temporada.

Entre bocado y bocado de crocante insinúo, a Maria, que habiendo estudiado periodismo quizás estaría interesada en escribir para el boletín y, por qué no, hacerse cargo. “Tenemos que incluir más variedad al formato, en los contenidos, que no todo sean entrevistas. Estamos pensando en introducir columnas fijas de opinión. En el diseño también se está trabajando, y el aspecto lingüístico. Demasiado textos arriba y abajo a última hora”. Maria va diciendo que sí. Ha hecho alguna colaboración para el boletín, pero no parece que tenga interés en ponerse manos a la obra. Densi me mira y, de repente, me pregunta: “Pero, a ver, ¿tú que has venido a hacer aquí?”. Buena pregunta. No lo sé. Hacer turismo o conocer un poco mejor aquella socia de AACIC que, en el último encuentro de la asociación, pidió la palabra para decir: “No me habría imaginado que llegáramos donde hemos llegado”. Y he encontrado una mujer corriente. Eso sí, capaz de hacer cosas excepcionales. ¡A ver si se me contagia algo!

 

Gep Cassoles


¡Pintar el aire!

Autora: Mabel Pièrola

Ediciones Bellaterra

¡Pintar el aire! es un encargo que un día una profesora hace a unos niños. A través de palabras e ilustraciones infantiles, pero llenas de sabiduría, podrá descubrir la importancia del aire para nuestras vidas.


Ja no tinc por

Autora: Emma Brownjohn

Editorial Beascoa

Hay todo tipo de miedos: de las arañas, de la oscuridad, de hacer cosas nuevas, de dormir fuera de casa, de parecer diferente, de recibir críticas…


Buen gobierno y transparencia para el tercer sector

En los últimos años, se ha desarrollado un discurso sólido que vincula la transparencia con los valores de las entidades, lo que ayuda a generar confianza social. Sin embargo, se debe continuar haciendo muchos esfuerzos en este sentido, ya que, a la hora de incorporarlo en el seno de las organizaciones, surgen muchas dudas. La cultura de la transparencia se va aplicando poco a poco y, cada vez hay más entidades que, como nosotros, hacen públicos los datos de actividades y las económicas, el nombre y los apellidos de las personas que formamos parte, etc.

Rosa Armengol, gerente de AACIC, asistió a las dos sesiones para trasladar las reflexiones a los miembros de la junta directiva de AACIC y a los del patronato de la Fundación CorAvant. Se destacaron aspectos como la manera de avanzar y mejorar los órganos de gobierno de las entidades, las ideas y estrategias para mejorar la eficiencia, como evaluar su labor y el funcionamiento, roles y liderazgo, retos actuales y de futuro, gestión de la información, entre otros, con el fin de aplicarlos al buen funcionamiento de AACIC y de CorAvant. Temas clave, sin duda, para fortalecer, consolidar y cumplir la misión de ambas organizaciones.


El nen gris

Autor: Lluís Farré

Editorial La Galera

El protagonista es un niño que nace totalmente gris e insensible a la realidad que la rodea. Pero un hecho excepcional le hará descubrir la importancia de las emociones.


El llibre de la Marató. Vull saber contra què lluito

“Vull saber contra què lluito” es un libro escrito por nueve escritores que, de forma desinteresada, han cedido estos relatos para contribuir, mediante la literatura, a ser conscientes de lo que puede significar sufrir una enfermedad minoritaria y recaudar fondos para la investigación científica.


La muerte: un amanecer

Autora: Elisabeth Kübler-Ross

“Las personas más bellas con las que me he encontrado son aquellas que han conocido la derrota, conocido el sufrimiento, conocido la lucha, conocido la pérdida y han encontrado su forma de salir de las profundidades. Estas personas tienen una apreciación, una sensibilidad y una comprensión de la vida que los llena de compasión, humildad y una profunda inquietud amorosa. La gente bella no surge de la nada” (Elisabeth Kübler-Ross)


El placer de jugar, aprende y diviértete jugando con tus hijos

Autoras:
Silvia Penón, Imma Marín y Maite Martínez.

Ediciones Ceac

¿Cuál es nuestra responsabilidad como padres con respecto a los juegos y los juguetes de nuestros hijos? ¿De qué manera les enseñamos a valorar lo que tienen? ¿Qué podemos hacer para mejorar la capacidad de juego? En este libro, las autoras describen las características evolutivas de los niños en cada etapa del crecimiento hasta la adolescencia (el tipo de juego que desarrollan, el tiempo y el espacio que necesitan, los juegos y los juguetes que se lo hacen pasar bien y los hacen crecer).


Boletín 16

La cabecera

15ª Gran Fiesta en soporte a los niños, niñas y jóvenes con problemas de corazón 

Noticias

Temas del año: 15 años de AACIC

Dosier

Conversamos con…

La experiencia de…

Queremos saber

El rincón de los voluntarios

En encuentro de AACIC

Invitamos…

Os proponemos…

Fundación CorAvant

Canvi de xip, la columna d’en Jaume Comas


“Hay familias que son capaces de ir contra quien sea en lugar de decir a su hijo: ¡espabila!”

Dice que “la universidad es un club de lecturas estructuradas”, y a él le gusta leer de todo: matemáticas, económicas, etc. “Lo hago por prescripción médica. Soy demasiado activo”, confiesa. Xavier Chavarria es miembro del Comité Asesor de AACIC. Contamos con su asesoramiento en la puesta en marcha del Servicio de Apoyo a las Escuelas. Es un conversador estimulante que rompe tópicos sobre la enseñanza. Nos dice que ha aplicado “tácticas del baloncesto en la organización del equipo de evaluación de centros”. Es la ventaja de los estudios pluridisciplinares, “te permite aplicar ideas más creativas que si buscamos una solución desde una perspectiva única”.

Como padres hemos de querer la mejor educación para nuestros hijos.

¿Qué entiendes por la mejor educación? En Barcelona, en un barrio muy humilde, hay una escuela que ha alcanzado competencias básicas iguales que una prestigiosa escuela privada de la zona alta. Ha conseguido los mismos resultados con chicos que tienen unas problemáticas extraordinarias. Si, como dice un conocido informe (el Coleman), el setenta y cinco por ciento de las diferencias de resultados entre alumnos son debidas al nivel económico de las familias, este humilde centro de barrio es mucho más que bueno. Quizás es el mejor centro de Barcelona, pero no llevaríamos a nuestro hijo. Seguramente, la verdad no es la que se confiesa. Pero, sí que, hay quien nos pide rankings de escuelas, pero no es bueno publicar estos datos, sobre todo en la educación obligatoria.

¿Qué hay de diferente entre la educación obligatoria y las otras enseñanzas?

La educación obligatoria debe formar ciudadanos, debemos maximizar la ecuación de todas las cosas que nos hacen iguales y minimizar las diferencias. Es un asunto público. Esto es importante. Han que tener cabida todos, con independencia de su fortuna. En las otras enseñanzas el criterio es diferente. Y es una diferencia esencial que, a veces, no se entiende. ¿Y qué nos hace iguales en Catalunya? Un sustrato educativo común que nos hace sentir parte del lugar donde vivimos.

La escuela debe ser el aglutinante que enganche el collage de nuestra cultura mosaico.

Pienso que a esta es la misión básica de la escuela.

Has hablado de formar ciudadanos. ¿Qué otras misiones piensas que tiene la escuela?

La socialización, el autoconocimiento, el crecimiento individual. La escuela educa de manera diferente de la familia. La socialización en grupo es diferente de la forma como nos comportamos solos o en familia. Si, además, los alumnos terminan la escuela conociéndose un poco mejor, acercando la percepción que tienen de ellos mismos a la percepción que proyectan (yo me veo así, tengo unas actitudes y unas aptitudes, y no estoy demasiado desenfocado de cómo me ven los demás) haremos ciudadanos menos esquizofrénicos. Y hay asignaturas que quizás no se consideran como las más importantes, pero que son muy integradoras de la percepción y la percepción personal.

¿Te estás refiriendo a…?

La música, por ejemplo. O la Educación Física. Yo he sido profesor de Educación Física. Te explicaré de qué trata la Educación Física en la escuela. Un chico está jugando a baloncesto y queda solo bajo la canasta. Otro, el que tiene la pelota, intenta pasársela, pero falla. El primero, el de debajo de la canasta, al ver que el otro no se la ha pasado y que, además, ha fallado le dice… Bien, te lo puedes imaginar. Si esto le pasa cinco años después, cuando está trabajando, pierde el trabajo. La clase de Educación Física no deja de ser una simulación de la vida real. Con la excusa del movimiento, de la actividad física individual y en grupo y de determinadas estructuras de proyección de la personalidad, como es el juego y el deporte, puedo intervenir educativamente. No se trata de jugar por jugar.

¿Por qué no eres partidario de que los padres puedan tener libre elección de centros?

No creo que sea una buena fórmula. En Nueva York, en Estados Unidos, el paradigma de la libertad, es la municipalidad quien asigna el centro a los alumnos de primaria. Los padres no lo eligen. La responsable de la educación primaria en la ciudad de Nueva York es una mujer joven de Sabadell. La conozco. Me parece bien que haya opciones, pero la libre elección de centro en la educación obligatoria pienso que no es una buena fórmula. Creo firmemente que la capacidad de inclusión es necesaria, para un bien común.

En la medida en que la escuela se hace sectaria, que sólo nos socializamos entre iguales, se pierden valores importantes de la solidaridad social.

¿Cómo se deberían prestigiar las enseñanzas profesionales?

Tiene que ver con una concepción más flexible de la educación para el trabajo. Hasta ahora, hemos tenido un sistema muy rígido. Debe ser mucho más flexible, se deben crear puentes entre itinerarios de manera que sea posible realizar complementos de formación que nos permitan acceder a nuevas oportunidades de trabajo. Todo esto también tiene que ver con la necesidad de seguir aprendiendo. Se están creando las bases, en el ámbito europeo, lo que se denomina long life education, la educación a lo largo de la vida. Apenas acabamos de crear l’Institut Obert de Catalunya, que facilita el acceso a las enseñanzas no obligatorias y profesionales a través de Internet. Hay un movimiento muy interesante.

Por tu cargo en el Departamento de Educación, has sido una de las personas vinculadas al desarrollo de la Llei d’Educació de Catalunya, la LEC, que define el modelo propio de educación del país.

Se aprobó con una mayoría más que amplia. El Partido Popular de Catalunya y Ciutadans la rechazaron por el tema, los temas de siempre. Iniciativa rechazó dos títulos de la ley y se abstuvo en el preámbulo, pero pienso que la habría podido aprobar.

El aspecto central de la ley es…

Yo diría que proporciona el marco para hacer mejor las cosas, pero, ¿lo puede garantizar? No hay ningún escrito de ningún boletín oficial que haga cambiar las personas.
Ahora se han de desarrollar las políticas concretas, los decretos. De hecho, hoy ya estamos trabajando en algunos de estos decretos.

Repasando la ley, puede dar la impresión de que quiere contentar a todos. Es decir, que con este marco, los decretos pueden hacer que el modelo vaya hacia políticas concretas más progresistas o conservadoras.

Caben políticas de izquierdas y de derechas, sí, pero, la horquilla de estas políticas que la ley permite estarían entre el tres y el siete, no entre el uno y el nueve. Lo más importante, pienso, es que garantiza algunos aspectos irrenunciables del modelo de educación y establece unos acuerdos mínimos, como el hecho de preservar el derecho de la igualdad. Un centro público, por ejemplo, no puede tener reservado el derecho de admisión. ¿Qué pueden hacer trampas las escuelas? Yo puedo convertir un desastre de escuela en un centro con buenos resultados. Sólo he de expulsar a los alumnos que no rinden lo suficiente. Es importante que las personas que trabajan en la escuela pública sean leales. Por otra parte, como administración debemos saber crear mecanismos para que los problemas no se acumulen en un centro.

Has dicho que se están desarrollando ya algunos decretos. ¿Cuáles son los prioritarios?

Los decretos a los que ahora se da preferencia tratan de la estructura organizativa de los centros, la dirección escolar, la inspección y las zonas educativas. Los directores de centros docentes deben poder mandar. No pueden ser los últimos de todo. No pueden elegir el personal y, prácticamente, no pueden administrar nada. Es una cuestión importante.

Dar más capacidad de decisión real a los directores de los centros. ¿Qué otros aspectos crees que se deben mejorar del actual sistema escolar?

Creo que también debe haber una corresponsabilidad de los padres con la escuela, que de alguna manera, la nueva ley contempla. Hay familias que son capaces de ir contra quien sea en vez de decir a su hijo: “¡espabila!”. Esto nos consta, y lo que se consigue así es que el profesorado engañe a los padres, les dé la razón en todo. No es una buena solución. Es mejor un profesorado comprometido, que haga lo que crea que tiene que hacer, sensible a las opiniones de la familia, pero sin miedo. El profesorado no puede ejercer plenamente si trabaja con miedo.

En estos momentos, ¿es el profesorado el eslabón más débil del sistema educativo?

Es una eslabón que soporta mucha tensión, que tenemos que liberar. La carrera docente del profesorado debe basarse en la evaluación del profesorado, en el trabajo realizado día a día. Deberíamos tener un sistema de apoyo y de formación que le facilitara el trabajo. Si cada profesor tuviera que escribir su propio libro de texto, tendría que vivir dos vidas. O pensar actividades. Y lo hacen. En casa, después de clase. En Europa, están proliferando entidades públicas que proporcionan modelos que podemos aplicar al aula.

¿Cómo es el maestro o la maestra ideal?

Un maestro o una maestra debe ser una persona intelectual y equilibrada emocionalmente. Debemos de ser capaces de atraer los mejores estudiantes hacia las carreras de magisterio. Claro que para ello la profesión también debe estar prestigiada. Tenemos que confiar y creer en los profesores. El maestro debe ser un favorecedor de los aprendizajes. Deberíamos detectar las actitudes de entrada.

En una frase, dirías que…

Diría que… pienso que se pueden hacer más cosas, pero la escuela de hoy es mejor que la de hace algunos años.

Niños con cardiopatías en la escuela

¿Por qué surgen conflictos cuando un alumno con una enfermedad crónica como la cardiopatía llega a un centro escolar nuevo?

Piensa, por un momento, de dónde venimos. ¿Cuántos alumnos con cardiopatía había en las escuelas hace algunos años? Antes no teníamos niños con enfermedades crónicas en las escuelas. Del mismo modo, también se ha incrementado la diversidad del alumnado, con pautas culturales y lenguas diferentes: uno que habla ruso y no te entiende, el otro que es sordo y otro que no para quieto. Teníamos poca heterogeneidad y, encima, clasificábamos: los deficientes y los no sé qué. Ahora se ha ensanchado la heterogeneidad, la gestión es mucho más compleja.

¿Eres partidario de que los alumnos con necesidades especiales compartan el aula con otros alumnos sin las mismas necesidades?

Del todo. La voluntad política emergente es que somos más democráticos cuando incluimos que cuando excluimos. Sabemos que quien comparte experiencias vitales con más gente diferente, crece aceptando mejor la diferencia. Los criterios de inclusión tienen el objetivo de formar gente para una sociedad democrática. Pero el camino para que la inclusividad sea más real, para que el profesorado esté más atento a estas diferencias que a veces desconoce es, repito, la información y la formación.

AACIC está a punto de publicar una “Guia para profesores…”

Actuaciones como esta son la respuesta eficaz para afrontar una situación que crea conflictos. Hay que dar más pasos adelante, sin embargo.

¿Qué propuestas nos planteas?

En esta escuela diversa y heterogénea, un profesor difícilmente puede hacer una tutoría óptima a treinta alumnos. Debería haber tutores de carrera. Cinco o siete alumnos, y que no sean del mismo grupo. ¿Sigo?

¡Tomamos nota!

Un niño con una cardiopatía, que puede pasar una parte del curso escolar en el hospital, debe contar con un profesor, en el hospital o en casa, y eso se debe coordinar con el tutor y con la escuela. Este vínculo es importante no sólo para el rendimiento escolar de los niños, sino porque el apoyo emocional de este niño está con su grupo de clase. Esto debería formar parte del catálogo de responsabilidad de los tutores. No podemos dejar el seguimiento de un niño enfermo en manos de personas buenas que los sábados van al hospital por voluntad propia.

Todo esto quiere decir que, seguramente, la enseñanza será más cara.

Lo será, pero será mucho mejor. Ya te he dicho, sin embargo, que este discurso no es mayoritario, todavía.